Entrevista a Ernesto Pérez Vera

Continuamos con la linea de entrevistas que comenzamos con la que realizamos a Cecilio Andrade y que queremos que nos ayude a conocer más en profundidad a los referentes del tiro táctico y de Fauerzaesp. Hoy conoceremos a Ernesto, los lobos viejos del foro conoceréis su nick y los que no, es que os falta mili.
Estamos hablando de un guerrero que nunca se ha conformado con lo que leía, veía o le decían y ha estado continuamente estudiando y comprobando en el campo de tiro las técnicas y reacciones que influyen en el enfrentamiento armado, afamado autor de importantes libros y artículos en el sector del tiro y la seguridad en España, impulsor y organizador del primer curso Fauerzaesp de tiro táctico impartido por Cecilio Andrade, hace unos añitos y en el que tuvimos algunos foreros el honor de conocerlo.

Como veréis en la entrevista; goza de un curriculum completo al haber formado parte de los tres oficios en los que se basa Fauerzaesp; entró joven al ejército para luego trabajar en la seguridad privada como vigilante y escolta de VIP y acabó perteneciendo a la Policía Local de La Linea de la Concepción en la que llegó a tener a su cargo a la unidad especial UEPL.

No os perdáis la entrevista en la que podréis conocer la vida y su contexto de Ernesto Perez, parte de su filosofía de vida y nos habla de sus libros publicados.
Su blog personal lo encontraréis en este enlace.

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1.-  ¿Cómo conociste el foro Fauerzaesp? ¿Qué significa para ti el foro?

Os conocí por casualidad. Verás, yo hasta 2004 no había visto un ordenador en mi vida. Era, y sigo siéndolo, casi un analfabeto funcional en el empleo de las nuevas tecnologías. Pero mi mujer me regaló uno el día de los Reyes Magos. Fue casi un trauma: abrí la caja y no sabía ni como se arrancaba, si usaba gasoil o gasolina. Lo que te digo, un negado total. Durante meses ni me acordé de que tenía un ordenador durmiendo en su caja, todavía embalada. Álex, un compañero de trabajo, mi binomio durante varios años, me decía que no me podía imaginar cuánto me estaba perdiendo al negarme a aprender a moverme en Internet. Él me hablaba de foros en los que podría contactar con personas que compartían mis mismas inquietudes. Pero nada, para mí era un mundo tan desconocido que me apabullaba. Aunque parezca una broma, yo seguía tirando de mi querida y veterana máquina de escribir Olivetti Lettera 32, regalo de los Reyes Magos allá por 1980, cuando tenía 10 años de edad.

La cosa es que me puse manos a la obra y poco a poco descubrí a San Google. Poniendo en el buscador palabras clave, llegué a vosotros. Leer me resultó sencillo, registrarme y aprender a subir fotos y textos me costó varios meses. Fue así como conocí a Leompro, Cecilio Andrade, Lovat, Ender y a algunos más.

2.- Háblanos de tu carrera profesional. Ejército, seguridad privada, Policía Local, etc.

Cuando cumplí 16 años y cursaba tercero de Formación Profesional les dije a mis padres que quería irme al Ejército. Pusieron el grito en el Cielo, pero no se sorprendieron: desde que aprendí a hablar y caminar solo jugaba a soldados y policías. Mi padre se negó a firmar los papeles, cosa fundamental dado que yo era menor de edad. Tuve que ser yo quien acudiese a la Comandancia Militar de mi ciudad, La Línea de la Concepción, a solicitar una instancia. Pero nada, seguían negándose. Yo no tenía claro a qué unidad, cuerpo o arma irme, pero sabía que me quería ir. No tuve inspiraciones ni consejeros, pues de mi núcleo de amigos yo iba a ser el primero en marcharme a las Fuerzas Armadas (FAS).

Cuando por fin convencí a mis padres, los engañé. Les prometí que seguiría estudiando si me firmaban la autorización. Era falso, yo no quería seguir con los estudios ni era realmente viable tal promesa. Así las cosas, me dijeron que únicamente me dejarían ir a una unidad que estuviese dentro de nuestra comarca. Como buenos padres, obviamente querían tenerme cerca. Normal. Me dieron a escoger entre un regimiento de Artillería y otro de Infantería, ambos situados en una localidad cercana, en San Roque. Aunque yo leía mucho sobre temas militares y belicosos, estaba perdido y no sabía nada de la realidad de casi nada. Vivía, como seguramente era lógico a esa edad, en un mundo fantasioso. Pese a ello, tuve claro que quería ser infante. Así es como me incorporé con 17 años al II Batallón del Regimiento de Infantería Motorizable Pavía 19. Antes de ingresar me hicieron unas pruebas físicas muy sencillas, un examen médico, un escueto examen cultura y creo que también hubo algo de psicotécnicos.
Tuve la suerte de poder hacer cosas que me reportaban satisfacción, como integrar la Escuadra de Gastadores de mi batallón y participar en dos patrullas de tiro. Esto último me permitió realizar miles de disparos con el fusil de asalto Cetme modelo C, del calibre 7,62 mm. Aún conservo muy buena amistad con muchos suboficiales del batallón, algunos todavía en servicio activo. Mi relación con ellos se forjó cuando ascendí a cabo primero.

Cuando me licencié empecé a preparar las oposiciones para ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía (CNP). Suspendí en tres ocasiones, pero estoy convencido de que mi nivel de preparación sobre el temario era bueno. Eso sí, seguro que había mucha gente mejor preparada que yo. Así son las oposiciones, ¡qué se le va  a hacer! Mientras tanto tenía que comer y empecé a trabajar como vigilante de seguridad (1992) en la empresa de seguridad Black Star. Presté servicio en el Centro Comercial Pryca Gran Sur de La Línea de la Concepción, hoy Carrefeur. Estuve destacado en Córdoba y Burgos para la apertura de nuevos centros Pryca. Esto hizo que me sintiera bien, pues desde algunos puntos de España destinaban, según decían, a lo mejorcito de cada casa para reforzar los nuevos centros comerciales en días punteros como son las primeras semanas de apertura al público, muchas veces coincidentes con la campaña de Navidad.

Antes de esto, que ya se me iba olvidando, estuve casi un año trabajando como auxiliar de investigador privado. Fue todo un poco raro porque esta categoría profesional no existía ya, pero se seguían realizando servicios de este tipo. La Ley de Seguridad Privada era nueva por aquel entonces y casi nada se cumplía a rajatabla, aún. En este periodo permanecí fijo en la Costa del Sol. Estábamos contratados por Visa España para investigar establecimientos (tiendas de todo tipo) que admitían tarjetas de crédito a sabiendas de que estaban sustraídas o falsificadas (duplicadas). Era la época de la bacaladera, un medio de impresión mecánica de tarjetas para cobrar/cargar compras, aunque también había ya datáfonos. Descubrimos cosas feas que pusimos en conocimiento del cliente (SEMP, Servicio Español de Medios de Pago), quien a su vez informó a las fuerzas de seguridad. Recuerdo que cuando dejé aquel trabajo apareció en la prensa escrita una noticia sobre la desarticulación de una mafia que operaba en la Costa del Sol con tarjetas clonadas. Cuando leí varios detalles supe que aquello, sin saberlo, lo había iniciado yo. Me reconfortó muchísimo.

Regreso a mi etapa de vigilante. Fui subrogado por Securitas Seguridad España, una empresa de más calidad y prestigio. Esto me hizo salir de Pryca, cosa de la que me alegré pese a que aprendí mucho y gané bastante experiencia: el centro comercial estaba plantado en una zona marginal muy conflictiva, lo que me llevó a tratar diariamente con muchos delincuentes. También con la Policía. La presencia policial era muy habitual dado el elevado número de incidencias que se presentaban, que no solamente eran hurtos. Allí fue donde por primera vez incauté cocaína. Sí, siendo vigilante pillé 9 papelinas de coca, sin acertar a comprender bien qué era aquello. Con esta empresa hice servicio en muchos sitios: terminal de contenedores Maersk España en el puerto de Algeciras, Hospital de La Línea, centros de salud de media comarca, urbanización Sotogrande, Puerto Deportivo de Sotogrande, polígonos industriales, etc. Todavía tengo contacto con mucha gente de aquella época. Hoy he desayunado con uno de ellos, con uno de Maersk. Y uno de mis más cercanos colaboradores y amigos es un vigilante con quien disfruté mucho en el Polígono de Palmones, Salvador Guerrero.

Cuando estaba destinado en el hospital de La Línea (1996) me llamaron para que acudiera a la oficina del gerente de Securitas en Algeciras. Allí se me informó que habían pensado en mandarme a Madrid, a la Academia de Securitas, para hacer el curso de escolta privado. Fue una de las alegrías profesionales más grandes que hasta el momento había experimentado. A las pocas semanas ya estaba en Madrid. Me dieron el curso varios mandos de la Escala Ejecutiva del CNP, gente de la Unidad de Protección de Autoridades Extranjeras, o algo así. Para trabajar en la especialidad había que superar previamente un examen ante la División de Formación y Perfeccionamiento del CNP, pero rápidamente me asignaron a un importante servicio de protección. Me dieron algo así como una dispensa hasta que hiciera el examen un año más tarde. Aprobé. Tuve la enorme suerte de trabajar con gente muy experimentada en protección y contravigilancia. Aprendí mucho porque protegía a una persona muy importante en el mundo empresarial internacional. En nuestro equipo habíamos varios protectores dinámicos, escoltas, y otros tantos estáticos, vigilantes armados. Aprendí mucho, de todo. ¡Ah!, ya se me quedaba en el teclado. Antes de ser asignado a este servicio fui sometido a una entrevista bastante fuerte. Desde Madrid bajó un directivo de Securitas hasta mi zonza. Era una persona con cierto peso y experiencia en el ramo: fue el último capitán que tuvo el GEO del CNP antes de la desmilitarización de 1986. No hace falta que mencione su nombre. Este hombre apareció varias veces más a lo largo del tiempo que estuve prestando servicio con aquel protegido. Nos contravigilaba sin aviso previo. Buscaba fallos en los dispositivos de desplazamiento. A más de uno lo mandó a Madrid para realizarle la prueba del polígrafo. Yo nunca fui convocado para esta prueba de la verdad, aunque el primer día firmé mi compromiso a someterme a la prueba cuantas veces se me exigiera.

En verano de 1999 pedí la excedencia voluntaria en Securitas y me marché a la Policía Local (PL) de La Línea. Ingresé como auxiliar de policía, pero aspiraba a una de las 60 plazas de agente de la Escala Básica que se habían convocado. A los pocos meses obtuve plaza como policía interino, en una oposición más sencilla que la que luego tuve que superar para alcanzar la de funcionario de carrera. En abril de 2000, como policía interino, pasé a integrar la Unidad Especial de Policía Local (UEPL). Este equipo de trabajo era nuevo, comenzó su andadura el 1 de enero de ese mismo año. La UEPL la creó un cabo primero de la Guardia Civil (GC) que había pedido la excedencia en la Benemérita, tras pasar varios años en el Grupo de Acción Rural (GAR). Aquí ocupaba plaza de sargento (subinspector). Por cierto, este hombre fue eliminado del curso de la Unidad Especial de Intervención (UEI) casi cuando iba a culminarlo. Con este cabo primero se vinieron del GAR dos agentes más.

En la UEPL trabajábamos muy inspirados en los métodos de la GC, concretamente en el GAR y GRS (Grupo Rural de Seguridad, antidisturbios). Me refiero a la forma de intervenir en materia de control de masas, a excepción del empleo de armas lanzadoras de material fumígeno, que nosotros no teníamos, y en Dispositivos Estáticos de Control (DEC). Incluso  usábamos las mismas defensas antidisturbios (adquiridas oficialmente), aunque algunos optamos por las del CNP, las que empleaba la UIP (Unidad de Intervención Policial). En verano de 2001 me asignaron el mando del la UEPL, al causar baja en la unidad el exagente del GAR que lo tenía desde hacía un año. En 2003 entregué el cargo, si bien antes ya se lo había ofrecido al nuevo jefe del Cuerpo que lo aceptó, pero que me mantuvo un tiempo mareando la perdiz. No nos gustábamos mutuamente. Pasé varios años en la Unidad 092 de atención a los requerimientos ciudadanos. Patrullero, vamos. Lo pasé genial. Mi turno estaba conformado por gente nueva con ganas de aprender y aunque teníamos un oficial, un cabo, el control de las unidades en la calle lo llevaba yo…, por más que a él le pesara. Luego trajeron a otro cabo, eso ya era otra cosa… para bien. Ahí lo dejo. Éramos un total de doce, algo fácil de manejar, toda vez que en la UEPL llegamos a ser veinticinco personas.

En agosto de 2007, durante un servicio nocturno, pasé por el peor trago profesional de mi carrera. Aunque me habían amenazado de muerte muchas veces durante las cientos de detenciones que había practicado por tráfico de drogas, contrabando de tabaco, robo, etc., aquella madruga me sorprendieron sin aviso ni sospecha. Acabé disparándole a un hombre para que abandonara su letal ataque contra mí. Si bien es cierto que acerté con mis disparos, no cejó en su empeño y tuve que pasar por quirófano. Lesiones graves en una pierna y en la columna vertebral, me dejaron en dique seco durante ocho meses. Volví al servicio, pero a tareas menores como seguridad en  las dependencias policiales. Pero las molestias en la pierna y en la espalda me devolvieron varios meses más a la situación de baja médica. Para resumir, me incorporé a la UEPL en octubre de 2009, cuando a la unidad se le había cambiado el nombre por el de Grupo Especial de Seguridad Ciudadana (GESC). Mi regreso fue con el título de incapacitado permanente en grado de parcial, lo que en otros cuerpos se llamaba antes apto con limitaciones. Pude pedir un boquete como nuevo destino, pero eso no iba conmigo. Bajo mi responsabilidad seguí en la calle. No fui bien recibido por todos, pero sí por los mejores. Un año más tarde se me pidió que apoyara a la jefatura del Grupo asumiendo el cargo de jefe de equipo. Acepté. El GESC fue disuelto en verano de 2012 por la actual alcaldesa, objetivo que tenía fijado desde que un año antes inició la campaña electoral. Por cierto, es la única promesa electoral que ha cumplido.

Para acabar con este periplo, decirte que desde agosto de 2013 estoy jubilado. Las frecuentes recaídas en episodios de dolor a nivel dorsal y lumbar (secuelas de lo ocurrido en 2007) me han hecho pasar tres veces por quirófano. Las dos primeras en 2012 y la última en 2013. Fue doloroso entregar la pistola y quitar de mi cartera la placa de policía con el número profesional de agente activo, pero más dolor me causó el hecho de que mis jefes festejaran mi partida. Muchos policías también lo hicieron. Fue un alivio para ellos, cosa que en el fondo comprendo. Yo era una china en el zapato, a la que jamás le fueron valoradas las casi seiscientas detenciones efectuadas. Pero siendo sincero te digo que si yo fuese como ellos, también odiaría y temería a alguien como yo. Es la ley de la supervivencia. Instinto. Naturaleza. Vileza. Cobardía. Impreparación. Inadaptación. Rodillitis.

Por cierto, acabo de recordar que cuando en 2007 fui intervenido quirúrgicamente ustedes, desde este foro, me mandasteis un bonito ramos de flores al hospital sevillano en el que me operaron.

Ernesto Pérez Vera posa orgulloso junto a su libro en la sección de libros de unos conocidos grandes almacenes.

Ernesto Pérez Vera posa orgulloso junto a su libro en la sección de libros de unos conocidos grandes almacenes.

3.- Háblanos de tus libros profesionales publicados hasta la fecha

Son tres. No sé si el primero es de materia profesional, pues se trata de una obra que describe en catorce capítulos la historia de las dos fuerzas de seguridad existentes en el Peñón de Gibraltar.  Su título es Una mirada desde la Verja: Policías en la Roca (1830-2011). Todo lo que se diga sobre Gibraltar es controvertido, siempre. Sin haber estado jamás aquí y sin poder situarlo correctamente en el mapa, algunos creen que son más españoles si gritan no sé qué consignas sobre Gibraltar. Se equivocan. Aquí no pasan todas las cosas que nos cuentan en los medios nacionales. Y las que sí ocurren se producen en un tono muy diferente al que se publicita. Mira lo que te digo: nos pisamos más veces las mangueras entre bomberos españoles que entre españoles y gibraltareños. Me explico. Nos peleamos más los policías locales con los nacionales y estos con los guardias civiles y estos a su vez con los de aduana, que todos nosotros con los gibraltareños.

Para este trabajo entrevisté a catorce personas de ambos lados de la Verja. Eran policías de todos los tiempos. Me aportaron sus experiencias profesionales con los compañeros del otro lado. Entrevisté a comisarios del CNP, capitanes de la GC e incluso al piloto de Salvamento Marítimo de la Marina Mercante española que con su helicóptero realizó un arriesgado y eficaz salvamento, cuando un viento de galerna partió un barco en la costa de Gibraltar. Quiero mencionar a Joe Canepa, gran persona y policía de los pies a la cabeza. Canepa fue comisario durante diez años en la Roca. Fue el máximo responsable policial de la operación que en marzo de 1988 acabó con un comando terrorista en las calles del Peñón. Me lo contó todo, también lo que no se puede contar. Descase en paz. Joe se fue hace poco más de un año.

Mi siguiente trabajo fue un libro electrónico, un ebook. Lo publiqué en octubre de 2012 con Pedro Pablo Domínguez Prieto, licenciado en Criminología. Lo titulamos Con vocación de servicio: armas cortas reglamentarias. Damos un repaso a las principales pistolas y revólveres que se emplean de modo oficial por las diversas fuerzas policiales de nuestro país. También hay capítulos que versan sobre técnicas de tiro a nivel profesional, cartuchería, balística, etc. Pedro se encargó casi exclusivamente de los capítulos destinados a dar a conocer todo sobre las armas y yo, también casi en exclusividad, me ocupé del resto de los capítulos.

En mayo se publicó En la línea de fuego: La realidad de los enfrentamientos armados, mi tercer libro. Fue presentado en la Escuela Nacional de Policía de Ávila, la conocida academia del CNP. Lo firmo con un coautor, con Fernando Pérez Pacho, un psicólogo clínico muy experimentado. Durante más de dos años hemos entrevistado a treinta policías españoles de todos los cuerpos, todos los cuales han sobrevivido a situaciones muy complicadas a vida o muerte. Agentes que recibieron disparos o navajazos de traficantes, terroristas, enajenados, atracadores de banco o incluso de vulgares delincuentes. Contamos cada incidente con todo lujo de detalles. El libro es una radiografía de la realidad policial. Un escaneo de lo que muchos ocultan y otros desconocen. Ha sido editado por Tecnos, la editorial más veterana del prestigioso Grupo Anaya. ¡Un gran honor! En enero saldrá a la venta la segunda edición. Desde mayo han debido recurrir a varias reimpresiones por el buen ritmo de ventas. Tras la presentación de Ávila fuimos a Valencia, Zaragoza, Sevilla, Calafell, La Línea de la Concepción y Bilbao. En diciembre estaremos en Cádiz y para 2015 hay previstos varios actos más de promoción.

4.- Adolfo Suárez. Tú eras un niño cuando él fue presidente del Gobierno

Recuerdo perfectamente cuando Suárez tomó el timón del Gobierno. Sí, es verdad, yo era un crío de seis años, pero aunque no te lo creas yo me chupaba programas de mayores. Tampoco había otra cosa en la tele, porque los dibujitos animados empezaban sobre las cinco de la tarde y acaban a eso de las siete. Austera programación. Obviamente no entendía nada. Pero es verdad, recuerdo que mi abuelo Justo y mi padre hablaban mucho sobre la situación política del país y a mí me encantaba actuar cual ladrón de oído. Yo era muy preguntón, sobre todo con mi abuelo, que fue combatiente en nuestra triste y fratricida contienda del treintaiséis. Su posicionamiento político estaba muy definido. Quiero recordar que no vio con malos ojos la presidencia de Suárez, pero después fue muy crítico con él. Supongo que a raíz de la legalización del Partido Comunista (solo lo supongo). Mis padres sí votaron a Suárez en las primeras elecciones democráticas del 77, aunque fuese presidente desde un año antes por nombramiento del rey.

El “puedo prometer y prometo” creo que está grabado en muchos de los que éramos niños por aquella época, no te digo ya en los más mayores. Mi madre se reía cuando veía el interés con el que yo seguía, tan chico, los telediarios y los programas Parlamento e Informe Semanal. El primero creo que se emitía en las mañanas de los sábados en TVE-2 y el otro, el veterano Informe Semanal, los sábados en TVE-1 y por la noche. No sé por qué me atraía tanto ver y oír aquellos programas. Uno era exclusivamente de asuntos políticos y el otro mostraba de todo un poco. Sé que va a sonar a macabro, pero me gustaba ver las imágenes de los atentados etarras. Yo diría que eran casi diarios.

Meses atrás hemos asistido a un baño de reconocimiento a la figura Adolfo Suárez. Como siempre pasa en todos los órdenes, los mayores honores y reconocimientos se hacen a toro pasado. Suele ser un poco injusto. El cariño hay que mostrarlo antes, cuando realmente hace falta y se necesita. Y Suárez lo necesitaba. Que este hombre es una pieza clave para nuestra historia reciente no es un secreto. Lo sabemos hasta quienes no somos expertos de estas cosas. Que fue el artífice de lo que hoy disfrutamos, es un hecho innegable. Ahora cientos de localidades se han apresurado en poner su nombre a calles, plazas y edificios. No está mal, ¿pero realmente tenía que morir para que esto ocurriera? ¿Estas cosas no son igualmente justas y merecidas en vida? Creo que era una buena persona. Una víctima de los momentos que protagonizó. Siempre me ha resultado llamativo que el 23F se mantuviera sereno en su escaño. Esto no lo valoré de niño, obviamente. En esto he pensado luego, de mayor. En las imágenes no se le ve exaltado. Tampoco asustado. Huevos derrochó ese día su ministro de Defensa, el general Gutiérrez Mellado. Seguramente será verdad lo que muchos dicen ahora a boca llena y que antes solo se decía con la boca chica: fue traicionado por todos sus colaboradores. Esto acreditaría que era honrado y buena persona.

Estos últimos meses he conocido datos de máximo interés sobre la vida del finado presidente. Información digna de ser recordada diariamente a nuestra actual clase política. Suárez renunció a un sueldo vitalicio como expresidente de España, algo que no han hecho los tres que quedan con vida. Un ejemplo. Que Suárez no sería un tieso es seguro, pero que hipotecó una vivienda para sufragar los gastos hospitalarios de su esposa mientras ésta estuvo en tratamiento contra el cáncer es algo que seguramente no sepa la mayoría de la población. Renunciando a sueldos millonarios con una mano e hipotecando propiedades con la otra. Por cierto, no pudo hacer frente al pago hipotecario y perdió la casa. También a su mujer. Pero el mayor ejemplo que dio fue su propia dimisión cuando creyó (o descubrió) que no estaba arropado por los suyos para continuar al frente del Ejecutivo. Dicen que el PSOE tenía pactada una moción de censura para nominarlo. Hoy aquí no dimite nadie. Miremos a dónde miremos vamos a ver a políticos imputados por apabullantes escándalos de millones perdidos. En esto no hay colores, lo mismo suena en el PP que en el PSOE, IU o CIU.
Se fue hace años por culpa de su enfermedad, pero ahora que no está para nunca jamás es cuando yo, como seguramente muchos más, he valorado la dimensión humana y política de este personaje. Tarde, como siempre. No pensamos que el final es inexorable para todos. Mal, muy mal. Yo mismo me lo he recriminado. Me pasó igual con Paco de Lucía, un artista de una profundidad casi sobrenatural. Pero como es de Algeciras (paisano) casi que la confianza da asco. Lamentablemente también me tuve que tirar a mí mismo de las orejas por no valorarlo en vida como lo hago ahora.

esnesto-perez-tiro5.- Urbanización Sotogrande

Climatológicamente hablando, esta es una zona privilegiada de la península. Está en San Roque, Cádiz, pero lindando con la Costa del Sol, Málaga. Esto es el Campo de Gibraltar. Sotogrande es una urbanización de lujo como pudiera ser la famosa Moraleja u otras aledañas a ella. Esto es, por así decirlo, una Moraleja con puerto de mar deportivo en el Mediterráneo. En los años noventa presté servicio allí durante unos meses. Estoy hablando de cuando fui vigilante de seguridad. Estuve de refuerzo un verano. Sotogrande posee un servicio fijo de seguridad privada con vigilantes. Cuenta con numerosas casetas de control de acceso y patrullas con vehículos. El actual jefe de seguridad es amigo mío y fue mi jefe en aquella época. Años después volví por allí para prestar un servicio de escolta que duró varios años.

6.- El Rocío. Sé que te puedo crear un conflicto en casa

Jajaja. Esto no se hace. Jajaja. Sí, efectivamente, anualmente acudo a la Romería del Rocío, a la aldea de El Rocío (Huelva). Verás, la fervientemente rociera es mi mujer, por tanto ahí voy yo. No ha sido fácil para mí, de verdad, pero me he acostumbrado y ya voy con más gusto que al principio. No obstante, mientras la gente de mi círculo hace lo propio de una romería, yo trato de pasar desapercibido y molestar lo menos posible. Siempre llevo cosas para leer y el ordenador para escribir. Te puedo decir que el capítulo 19 de mi último libro lo terminé allí el año pasado (tiene 22 capítulos).

Para mí lo más importante es la familia, así que si mi mujer quiere seguir yendo… yo iré. Para ella es tan importante ir a la Romería como para mí mis tiros y balas. Ella me apoya y respeta en todo lo que hago: escribir, tirar, dar y recibir cursos, etc. Yo, por tanto, debo corresponderle. Si un matrimonio no se respeta en todo, incluido en esto, mal va. Si bien es verdad que soy creyente, una romería no es la forma de expresión religiosa que más se ajusta a mi personalidad. No soy unas castañuelas. Soy un gaditano rarito y soso, y las romerías son todo lo contrario. Como dicen los rocieros, “a la Reina de las Marismas se le reza cantando”. Yo, que soy como soy, no he pasado de entonar el himno de Infantería, jajaja. Quiero seguir yendo.

7.- La oligarquía rusa instalada en el Sur de España

De eso no sé nada a día hoy. Lo que en otros momentos de mi vida pude saber al respecto es ya, en la actualidad, agua pasada e información conocida y pública. Paso palabra…

8.- Los corruptos en el seno de las FCS

Tema importante. Asqueroso asunto. Pringue repugnante. Si me gusta fastidiar y que fastidien a los malos, a los delincuentes e infractores en general, más si cabe me gusta hacer lo propio a los policías corruptos. Mira, esto es así de sencillo: o se es indio o se es vaquero, lo que no se puede ser es de los dos bandos a la vez. O gato o ratón, pero nunca “gatoratón”. Te preguntarás si conozco casos de corrupción en mi entorno. La respuesta es, sí. Tanto en mi cuerpo como en el otro y en el de la moto. Sé de agentes que hacen cosas que no deben o que dejan de hacer cosas que están obligados a realizar. Se puede ser corrupto por acción u omisión. Una forma de serlo es dejando de perseguir delitos, infracciones en general, algo obviado por demasiados. De esto he visto lo que no imaginas. Mi jefe, bueno… mejor me voy a callar. Es duro trabajar con gente que dice que no le pagan por perseguir delitos de malos tratos en el ámbito familiar. Sí, hablo de jefes de servicio que no solamente no acuden en socorro de estas personas sino que no comisionan a nadie para que vaya. Lo que hacen es desviar las llamadas de auxilio a otras fuerzas de seguridad. Esto es, para mí, un acto de corrupción. Esto merece, incluso más que otras deleznables acciones, un serio reproche público. Quienes actúan así suelen ser una mezcla peligrosa de gandules e impreparados. Gente que no sabe qué es un delito y una falta. Evidentemente no son mayoría, de lo contrario esto sería ya Españitán. Pero sí son bastantes como para dañar la imagen de las instituciones y la moral de quienes sí saben y quieren luchar por el bien común.

Sobre la falta de formación, deja que te cuente algunas anécdotas sangrantemente vividas por mí. Al que ha sido mi último jefe en el Cuerpo le he oído decir por transmisiones varias veces, esto: “¡Detened a ese tío ya. Si no os muestra el DNI, detenedlo por desacato a la autoridad!”. Quienes sepan un pelín de esto, sabrán detectar las patadas propinadas al ordenamiento jurídico vigente. Pero es jefe y diplomado en Criminología, dice. También le oí esto: “Eso es un delito de falta, así que no podremos detenerlo”. En esta ocasión no pateó el Código Penal, directamente lo quemó. Un mando que ocupa un privilegiado puesto en la Plana Mayor me preguntó una vez que por qué no había detenido al sujeto con el que minutos antes había hecho yo acto de aparición en la Jefatura. Le respondí que el traslado había sido exclusivamente para completar su identificación plena y levantar un acta por infracción a la Ley de Seguridad Ciudadana. El tipo llevaba dos o tres papelinas de cocaína. Ante esta respuesta, me espetó: “¡Joder, tío, pero si era inglés! Deberías de haberlo detenido por ser extranjero, hombre. Yo ya había dado la novedad de una detención por tráfico de drogas”. ¡Toma ya! Le tuve que explicar que en España no se podía detener por infracciones administrativas. Él insistía en que la mera tenencia de tres papelinas, siendo  extranjero, era motivo de detención. ¿Cómo le ponemos al niño?

Sigo con lo de la corrupción, que me he despistado con los otros. Me mata saber que hay policías que consumen drogas. No puedo con ellos. Cierto es que el consumo de drogas en lugares o espacios privados no se puede perseguir (domicilios, por ejemplo). Sí, en el resto de lugares, en los públicos. En eso la Ley Orgánica 1/92 es clara. Amparándose en esto, algunos agentes dicen que en sus casas pueden meterse coca o fumar porros. No mienten. Pero me surgen preguntas: ¿Cómo obtienen las sustancias objeto de sus consumos? Esta es la madre del borrego. ¿La compran, la sustraen en el curso de incautaciones, son presentes u obsequios, tienen la suerte de hallarla tirada en la calle? Sea cual sea la fuente de suministro, es infracción penal. Encontrar algo ajeno, por nimio que sea, y no entregarlo a la autoridad, es apropiación indebida: falta o delito a tenor de su valor. Si te encuentras treinta gramos de hachís y te los quedas, seas o no policía, podría ser una falta penal de apropiación indebida (por su valor en el mercado), amén de infracción a la 1/92 (por el peso). No me vale que un poli me cuente que se fuma lo que se encuentra. ¡No, nunca! Este tema me resulta tan repugnante que prefiero no seguir con él. Una cosa más, me consta que quienes se dedican desde dentro de la Policía a trapichear con estas cosas, o a consumirlas, se alegran de los males que nos suceden a quienes nos oponemos a ellos y al delito en general. Mala gente. Puede que sean amables y simpáticos funcionarios, pero nunca son gente de fiar. Ellos piensan lo mismo de gente como yo, es normal.

La película Serpico, basada en la obra literaria de un periodista neoyorquino, cuenta la vida de un policía serio y comprometido que se topa con el muro de la corrupción en el seno de la Policía de Nueva York de los años setenta. Esta película, producida en 1973, la vi cuando era un niño y me marcó. Ser hijo y nieto del Cuerpo no ha sido para mí tan decisivo como esta producción. A veces creo que soy yo el equivocado. En ocasiones pienso que debería pasar de todo. Pero luego, cuando recapacito, vuelve “el Perezvera” en estado puro. Hay cosas que se marcan a fuego en nuestra psique cuando estamos creciendo y nada ni nade las puede quitar por muchos años que pasen. Desde niño he odiado al corrupto, como si en mi cerebro estuviese tatuada tal repulsa. Me he peleado con varios de ese perfil. Algunos son tan ilusos e ignorantes que aunque sabían que no estaban obrando bien, a veces hasta desconocían que lo que estaban haciendo era, quisieran ellos o no, un acto de corrupción. Por cierto, romper denuncias de tráfico o actas de incautación de drogas es un acto de corrupción, más aún cuando se hace porque el infractor es coleguita. Esto, en algunos sitios, ha sido premiado con ascensos.

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9.- La concesión de medallas

¿Qué es eso? Sé de muchos que las han recibido justa y merecidamente, quizá la mayoría. ¡Faltaría más! Pero sé de muchísimos que las han obtenido por amistad, colegueo, pasteleo, sindicaleo, peloteo, politiqueo, porque sí y punto. Yo no tengo ninguna, conste. Si alguien piensa que despotrico por ello, tal vez acierte, no lo voy a negar. Yo no escribo sobre la fecundación de la paloma torcaz, solo escribo de lo que me afecta o atañe. Aunque suene a vanidad, creo que he contraído méritos suficientes como para tener alguna condecoración. Sé que hablar exclusivamente de la satisfacción del deber cumplido queda mejor ante el público, pero no soy hipócrita y reconozco que aunque esa satisfacción existe y está ahí, una palmadita en la espalda ayuda a que la familia siga creyendo en uno y que merece la pena dedicar tanto tiempo al trabajo. Muchos, en sus manifestaciones públicas, se detienen en aquello que acabo de decir del deber cumplido e incluso lo recalcan. Pero no me creo que por dentro se sientan bien observando como por menos de lo que uno hace otros reciben, año tras año, un premio y otro y otro. Esto causa desazón, siempre. Si no es así, ese ser humano está enfermo.

Tengo unas cuantas felicitaciones públicas, varias de ellas con recompensas en metálico de seiscientos euros (creo que cuatro). Pues mira, en algunos de los actos de entrega se enumeraron los servicios destacados que propiciaron el premio. En mi caso, como en el de varios de mi equipo, se hablaba de mucha droga incautaba a mansalva, de detenciones por atracos, etc. Pero cuando tocaba el turno a otros homenajeados no se mencionaban méritos, no existían. Esto era, sin duda alguna, una falta de respeto a todos los demás. Estas cosas devalúan las felicitaciones del resto. Con las condecoraciones pasa lo mismo. Atento a esto: una noche detuve a un varón por robo con fuerza. Se trataba del mismo individuo que durante todo el turno había perpetrado tres robos más. Se resistió al arresto, pero entre mi compañero y yo lo redujimos. Resultó ser, una vez identificado, uno al que se buscaba por homicidio tentado y atraco a una joyería. No me dijeron nada desde arriba, ni un triste “buen servicio, Ernesto”. No era un comando terrorista, está claro, pero algo era. La cosa es que días después uno de mi equipo denunció a un grafitero por pintar cerca de donde vivía el concejal delegado de Seguridad Ciudadana, reportándole esto una felicitación pública.

10.- Detállanos tu incidente armado en verano de 2007. ¿Qué secuelas tienes?

Efectivamente, en agosto de ese año pasé por una jodida situación. Me intentaron matar mientras identificaba al conductor de un vehículo de Gibraltar. En resumidas cuentas, acabé disparando contra mi atacante. Tiré dos veces a las piernas y en ambas ocasiones acerté. Aun sí, prosiguió en su acción destructiva. Huyó malherido. Fue plenamente identificado y todavía está en vigor la Euroorden de Detención que se dictó contra él. Un mal bicho. Yo pasé por quirófano al día siguiente. Me intervinieron de una fractura de tibia y peroné distal, o sea el tobillo destrozado. Ahora tengo cuatro tornillos de titanio ahí abajo. Perdí cierto grado de movilidad en la articulación y vivo con dolores según el día y otras circunstancias. Lo peor creo que es la artrosis que me ha quedado. Esto ocurrió porque el sujeto al que identificaba me atacó con el coche. No fue un atropello. Tampoco fue en un control, como la prensa dijo en su momento. Fue al pedirle a un conductor que descendiera del vehículo.

Ocurrió en la zona más fea y conflictiva de la ciudad, bueno… en una de ellas (abundan). Era de madrugada. Aquella barriada era archiconocida para mí, como yo para sus muchos ilícitos pululadores. Me acerqué al vehículo para identificar a sus ocupantes y denunciar al piloto por no respetar varias señales verticales de “stop” y “ceda el paso”. Seguramente también le hubiera hecho el test de alcohol, pero no me dio tiempo a nada. Cuando estaba bajando del coche emprendió la huida marcha atrás con el turismo. Yo quedé atrapado entre la puerta (estaba ya abierta) y el bastidor. Fueron casi doscientos metros los que me arrastró, a la par que colisionaba contra los vehículos estacionados que se encontraba en la ruta elegida para la fuga.

De aquella me quejé de dolores en la columna vertebral, pero al tiempo desistí en mis quejas aunque el dolor seguía vivo. Me dijeron que me iban a convocar ante un tribunal médico de valoración de secuelas y que si iba fastidiado de la pierna y de la espalda me tendrían que jubilar. Al final esquivé la jubilación: solo valoraron la pierna porque dije que lo otro estaba ya curado. Mentí. Desde entonces ya he regresado a quirófano tres veces por el tema de la columna. Esta vez no he podido dar esquinazo al tribunal médico: me han jubilado. Ya no estoy en activo por pérdida de capacidades físicas. Sufro secuelas muy jodidas.

Por cierto, hay quien considera que esto no es un enfrentamiento armado. Alguien me dijo que dado que no me dispararon con armas de fuego ni me acuchillaron con armas blancas, esto no debe ser catalogado como un encuentro armado pese a que esta parte, un servidor, hiciera valer su pistola. Discrepo rotundamente. Incluso me ofendo. Cierto es que no me quisieron matar con una bala de ocho gramos de peso que vuela a 350 metros por segundo. Lo admito. Pero que la bala con la que me atacaron  fuese más lenta no impide que el hecho pueda ser considerado un ataque con arma circunstancial: sus 250 km/h de velocidad máxima y 1.500 kilos de peso son una buena razón para pensarlo. Hubo dolo, no imprudencia. No se trató de un accidente, esto es algo sobre lo que nadie tiene dudas, exceptuando mentes enfermas que elucubran para menospreciar lo que hacemos otros. Gentuza del propio colectivo, que se esconde tras banderas, pancartas y siglas seudopolíticas. ¿Sería un enfrentamiento armado si me hubiesen clavado un destornillador o sería un accidente eléctrico o doméstico? ¿Industrial, tal vez?

11.- UEPL

Ya mencioné antes a la Unidad Especial de Policía Local. Fue una gran experiencia pertenecer a ella como un integrante más y poco después como jefe o responsable. Sufrimos muchos ataques políticos, mediáticos, sociales y sindicales (los mediáticos a sueldo de gente identificada y amparada por siglas). Incluso fuimos perseguidos policialmente tanto por agentes de dentro como de otras fuerzas. Se trazó un plan muy bien diseñado para hacernos parecer una pandilla de vándalos. Fascistas nos llamaban los del PP, PSOE, IU, etc. Todos. La cosa cambió cuando el PP se integró en el GIL, partido que gobernaba con mayoría absoluta y que había dado luz verde  a la creación de la UEPL. El PP vio con agrado liderar el mando político de la unidad. Eran votos. Muchos votos en una ciudad que durante décadas estuvo asolada y devastada por los efectos del narcotráfico y del contrabando de tabaco. Estamos hablando de cientos de detenciones al año, muchos cientos. Hablamos de aprehensiones de droga a una escala jamás vista antes a nivel de cuerpos locales. Te estoy hablando de que atosigábamos a los traficantes en sus propios dominios. Te digo que muchos vendedores de heroína y cocaína, gente histórica en este campo delincuencial, se iban de la ciudad y montaban el chiringuito en el pueblo de al lado. La Línea era el supermercado de la droga del Campo de Gibraltar, de parte de la sierra de Cádiz y de ciertos municipios del la Costa del Sol. Dejó de serlo durante varios años, gracias a las intervenciones policiales de nuestra unidad. De tres años a esta parte se ha dado un gigantesco paso atrás.

Diariamente montábamos muchos controles en los que caía de todo. Una vez pillamos a un tipo buscado por Interpol (fueron muchos así) por múltiples homicidios. Un sicario marsellés. Era una persona muy peligrosa que durante el año anterior estuvo ampliamente buscado en Andalucía. Fueron tantos kilos de hachís y cocaína los que decomisamos, que levantamos ampollas en mucha gente. De heroína tampoco estábamos faltos en cuanto a incautaciones. Por desgracia, de mis catorce años de policía he pasado cuatro de baja (repartidos en varios periodos). Pues en eso diez años practiqué casi seiscientas detenciones, siendo casi la mitad por drogas. No te hablo ya de actas en virtud de la LO 1/92, podrían ser miles. Era un no parar diario, hasta que los malos aprendieron a esquivarnos un poco. Pese a eso seguían cayendo y en vez de con poca monta, con más cantidad. Hay quien lo niega. Unos por interés político, otros porque les pica y otros por odio y afán destructivo. Todo lo que acabo de decir es fácilmente demostrable. Por cierto, con estos números había muchos policías más. Esto era un juego de equipo.

Había gente de mi cuerpo que criticaba esto. Sujetos que quieren hacer lo justo o menos todavía. Policías que dicen que no nos pagan por hacer según qué trabajos. Estos son los que se cargaron la UEPL y la imagen de más de uno de sus integrantes. Contubernios antinaturales. Son los mismos que elucubraron sobre qué y cómo ocurrió lo de agosto de 2007 cuando tuve que herir a mi atacante. Abyectos. Pero esto que te digo no es objetivo. Para ellos la gentuza somos los policías que perseguimos el delito con interés y compromiso. Los que estudiamos. Los que no bebemos en el trabajo. Los que no miramos para otro lado. Los que nos oponemos resueltamente a todo acto de corrupción. Los que no nos vamos a dormir a un garaje durante el servicio. Etc. Etc.

Sufrimos una brutal campaña de desprestigio en según qué medios de prensa escrita y radio. Hablaban de cientos de denuncias por brutalidad policial. Se creó el llamado Foro Contra los Malos Tratos de la Policía Local de La Línea, un foro integrado por todas las fuerzas políticas y sindicales, amén de policías locales de nuestra plantilla (todos ascendidos o muy ascendidos a día de hoy). De aquellas cientos de denuncias que se lanzaban a los aires radiofónicos no creo que fuesen ciertas ni la mitad, me refiero a acciones reales dignas de ser denunciadas ante la autoridad judicial. De cuantas denuncias sí fueron cursadas, la mayoría eran insostenibles. De las que llegaron a juicio, el 99% fueron por faltas penales. En dos o tres casos sí que se juzgaron a policías por delitos. Creo que en dos casos se produjeron serias sentencias condenatorias. Este es un tema muy doloroso. Las cosas no ocurrían como se contaban, pero pasarán a la historia de la ciudad tal y como se contó por algunos. Mientras que en Algeciras, Los Barrios, Tarifa o San Roque se detenían o denunciaban a policías locales, nacionales o guardias civiles por delitos de lesiones, hurto, tráfico de drogas, etc., como pasa en casi cualquier zona del país, los mismos medios de prensa hacían oídos sordos y al día siguiente sacaban algo nimio, pero exagerado, que afectara a la fama de la PL de La Línea. Todo estaba muy bien manipulado. Yo mismo fui muchas veces insultado en prensa e incluso tres veces denunciado en el juzgado: dos por falta de lesiones y una por vejaciones injustas. En esta última porque el denunciante dijo que le llamé hijo de no sé qué, cuando en realidad fue otra cosa la que le dije en idéntico sentido.

Teníamos compañeros, de más de un cuerpo, que buscaban a los habituales que solían dar problemas policiales y les asesoraban de cómo y a quién denunciar. Se le dijo a la gente que las papelinas y el hachís que nosotros les incautábamos estaban ilegalmente retirado. Esta falsa verdad se transmitía con frecuencia en una emisora de radio local. Esto daba pie a mil situaciones complicadas. El ciudadano realmente creía que la PL no podía requisarle la droga y se resistía a toda intervención nuestra, por nimia que fuese (esto da una idea de la implicación del Cuerpo en el pasado). Esto propiciaba, todos los días, detenciones por atentado y resistencia. Palos, pedradas, puñetazos, patadas y botellazos. Todo se tornaba muy feo incluso para retirar con la grúa un simple ciclomotor. Ya te digo que todo estaba muy bien orquestado. Muchos de estos detenidos al quedar en libertad pasaban por la susodicha emisora de radio y contaban en antena que los municipales éramos muy malos y que tal y que pascual. Nos pusieron un mote, los “Cobras”. Jamás se llamó así la Unidad. Cobra fue un indicativo de radio que el fundador de la UEPL utilizó temporalmente. Nunca me ha gustado llamar a las unidades con el apelativo del indicativo de transmisiones.

Por cierto, el tal Emilio Rodríguez Meléndez fundó un partido político y se presentó aquí en las elecciones locales de 2003. Su segundo en la lista era el director del programa de radio que hacía el juego mediático a la campaña contra la UEPL en particular y contra la PL en general. Uno de sus más ilustres disertadores durante los mítines electorales fue Coto Matamoros. ¡Tomen nota! En las tertulias y debates sociopolíticos de aquella emisora se sentaban, con todos estos, políticos locales de todos los colores, sindicalistas y policías locales. Algunos de los que iban en la lista electoral de Menéndez, veinticinco personas en total, eran más que conocidos por todos los agentes de la autoridad de la demarcación. Los que repartían panfletos por las calles solían ser los mismos toxicómanos (algunos traficantes) a los que deteníamos o denunciábamos todos los días. Ahí lo dejo.

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12.- ¿Cómo ves la situación con Gibraltar? Tú trabajas y vives en el meollo

Lo de Gibraltar es tan antiguo que te aseguro que no se va a arreglar hoy. Mañana tampoco. Pasado mañana, creo que menos todavía. Si te digo que las relaciones policiales son mejores entre jefes de policía españoles y gibraltareños que entre jefes españoles, ¿me creerías? Pues eso, el coronel de la GC de la Comandancia de Algeciras tiene  trato y relación frecuente y fluida con el comisario de la Policía del Peñón. Buena sintonía. Los comisarios del CNP de la comarca (dos), también. Entre jefes intermedios pasa lo mismo. Dirás, ¿entonces qué nos cuenta la prensa nacional de vez en cuando? Te lo diré yo. Nos cuenta lo que vende e interesa, pero lo cuenta como vende e interesa en cada momento.

Gibraltar es una magnífica munición electoral siempre, tanto aquí como allí. Te aseguro que todo lo que está pasando va a beneficiar a Picardo en las próximas elecciones. De no haberse liado lo de las colas como medida española de presión por lo de los bloques de hormigón, Picardo perdería los comicios en beneficio de su opositor. Opositor que, por cierto, se ha manifestado parlamentariamente contra el lanzamiento de los bloques. Hemos (España) alimentado el ala más radical de la izquierda gibraltareña. Dado que la Roca es muy pequeña, no descarto que se unan picardistas y no picardistas (ya está pasando) y le den una importante mayoría en los siguientes comicios electorales. Esto sería nefasto para las relaciones con España y mi comarca saldría, como siempre, muy mal parada. Dicho esto, la primera patada en la espinilla la dio él, Picardo. Las retenciones de vehículos en las colas de entrada y salida del Peñón hacen daño a los españoles de la comarca, mucho daño, pero también a Gibraltar, tal vez más de lo que yo creía. Se dice que Picardo quizá doble el brazo, a ver. Por cierto, el Gobierno de Gibraltar tiene en nómina a varios políticos, juristas y periodistas españoles que le asesoran de cómo hacer las cosas para con nuestro país…

Señalar que el anterior líder del Gobierno gibraltareño, Peter Caruana, defendió siempre el buen rollo entre ambas partes de la Verja. Aquí se le criticó mucho sin conocer el problema de cerca, y cuando digo aquí me refiero a la España alejada de esta bahía. Caruana perdió las elecciones en diciembre de 2011 por solamente doscientos votos, tras tres legislaturas gobernando. Este hombre sacó a Gibraltar de la sombra y la elevó a lo que es hoy, una ciudad mucho más habitable que en décadas pasadas. No comprendo cómo cuando algo funciona la gente quiere cambiarlo. Ojalá aquí tuviéramos más alcaldes capaces de hacer por nuestros pueblos lo que él hizo por el suyo. Yo conocí bien el Gibraltar de los años ochenta y nada tiene que ver con el del siglo XXI. Si miramos hacia mi comarca, veremos que casi nada ha cambiado en décadas. Sí, soy caruanista, jajaja. Pero muy español. Una cosa no quita a la otra, porque además soy fiel seguidor del Fútbol Club Barcelona, jajaja.

Tengo claro que para hablar de las relaciones entre partes hay que pertenecer a una de ellas o estar muy pegado. Otra cosa es el tema de la Historia y del contencioso de las aguas que circundan al Peñón. Tengo mi opinión, pero prefiero no darla aquí. He leído las tesis y argumentos que defienden unos y otros. De ahí he obtenido mi propia conclusión. En mi libro sobre las fuerzas de policía de la Roca dedico varios capítulos a asuntos eterna e históricamente polémicos.

13.- ¿Cómo ves los asaltos masivos en Ceuta y Melilla?

Ese tema me preocupa en la misma medida que me apena. La preocupación me viene porque tenemos unos políticos asquerosamente acomplejados. Gente que, sin valorar el color de su bandera, solo quiere volver a ganar las elecciones. La eficacia es lo último que les interesa. Gestionan para ganar, no para mejorar el sistema. Solo buscan la imagen buenista de lo políticamente correcto. Son iguales unos y otros. Me da asco ver que gente que defiende la gestión del anterior presidente del Gobierno, incluso en este campo de la inmigración, ahora ataque al actual líder del Ejecutivo por emplear las concertinas que instaló el gobernante saliente. Me fastidia que los que hoy mandan tengan tanto miedo a que se les tache de fascista por hacer lo que tienen que hacer. Los anteriores lo hicieron supuestamente en nombre de la izquierda, pero nadie les llamó de ninguna forma, menos aún rojos o marxistas. Pero a los actuales les llaman fascistas.

Por cierto, abusamos del término fascista muy a la ligera. Veo acertado y ajustado al sentido común que si un grupo de extrema derecha incendia contenedores, coches de policía, etc., en nombre de sus siglas e ideas políticas, se le tilde de fascistas. Lo son. Pero leches, si esos mismos actos los convoca y protagoniza la izquierda plural, parlamentaria, extrema o como quieran llamarse (a veces van todos de la mano), lo normal es que se les llame bolcheviques o marxistas, ¡digo yo! Ya está bien de maniqueísmo. Yo no soy extremista ni de unos ni de otros. Te doy mi palabra que hace muchos años que paso de todo eso y que no creo más que en la democracia, pero llamemos a las cosas por su nombre o al menos por el más aproximado. Es como lo del fenómeno de Podemos, que son claramente marxistas-leninistas, pero nadie quiere decirlo incluso cuando sus líderes aparecen ante las cámaras envueltos en la bandera de la extinta URSS, incluyendo en la enseña el rostro de Lenin. Por cierto, jamás he militado en partido político algo.

Por otro lado, también me apena muchísimo ver que hay gente que arriesga su vida y que abandona a su familia en aras de comer un trozo de pan menos duro aquí que en África. Esto es conmovedor y desgarrador. Pero creo que la solución pasa por el resto de mundo, por la Unión Europea, Naciones Unidas y cuantos organismos tengan carta en razones de esta naturaleza. El trabajo es tan arduo, amén de costoso, más lo primero que lo segundo, que nadie le pone el cascabel al gato. Las medidas que se tomen deben ser gigantescas y con un viso de eficacia, resolución o mejoría muy lejana en el tiempo. Esto no se arregla en tres meses. El futuro de los países pobres no se soluciona ni en diez años. Hay que tomar decisiones draconianas y mantenerlas casi eternamente. Esto es lo que hace que los mandatarios se frenen: quieren iniciar acciones que a corto o medio plazo les reporte beneficios de algún tipo, principalmente electoralistas. Si hoy meten mano y el fruto se obtiene dentro de tres décadas, no les es rentable en lo político. Pasan página.

14.- Pedro. Comandante de la Guardia Civil

Dentro de unas semanas nos veremos. Un tío muy cualificado en su especialidad. Un vicioso de las armas y del tiro. Muy experimentado. Físicamente un portento, el jodido. Hace un año me pidió que apoyara a un oficial cadete del Cuerpo en su tesis fin de carrera (quinto año). El trabajo versaba sobre balística terminal. El comandante fue requerido por este cadete, pero Perico me lo pasó a mí. La tesis está presentada y calificada con un notable alto. No está mal, pero sé que merecía el sobresaliente. No soy el único que lo piensa. Hasta ahí puedo leer. Por cierto, solamente hubo tres calificados con la máxima puntuación (sobresaliente bajo). Creo que hubo varios suspendidos.

14.- Cecilio Andrade

Amigo. Maestro. Guerrero. Señor. Doctor.

Lo conocí en este foro, en 2004. Me ayudó a abrir del todo los ojos. Yo llevo en esto de las armas desde niño. Tirando desde 1984, pero con ideas encontradas desde los años noventa. Me enseñaban cosas que no me cuadraban. Leía libros y artículos que me decían cosas muy bonitas, pero que me chirriaban. Yo me decía a mí mismo: “Leches, estos sabrán más que tú, así que sigue en la cueva. Tú no eres nada ni nadie, así que no pienses aunque algunas cosas no cuadren”. Pero lo cierto es que esa cueva era el paraíso. No cocinamos nada más. No había muchas puertas a las que llamar. Yo me cuestionaba muchas cosas, pero no encontraba apoyo o respuestas. Claro, al conocer a San Google todo cambió.  Muchas de mis dudas sobre asuntos que tenía en cuarentena fueron resueltas por Cecilio. Había aprendido cosas en las que realmente no confiaba. Él me demostró que la realidad era diferente a lo que me habían inoculado durante miles de páginas y horas de charlas. Todo cambió de color y modifiqué en voz alta lo que solo proponía en círculos muy cerrados. Creo en el Cecilio humano y en el Cecilio operativo.

ernesto-perz-cetme15.- Pistolas Glock

Nacidas para creer en ellas. Creo que es una máquina casi perfecta. Me encanta, pero admito que no siempre fui ‘glocadicto’. Mi primera lectura sobre Glock creo que fue en 1984, en un ejemplar de la revistas Armas. Me pareció fea. Me echó para atrás el polímero. Es lo que dije al inicio de esta respuesta, o crees en ella o no te mola. En la década de los años noventa varios amigos míos se la compraron. Me hablaban de sus virtudes, pero yo seguía siendo agnóstico. En 2004 un amigo me regaló mil cartuchos de 9 Parabellum y me prestó su Glock 17. Me obligó a consumir toda la munición en una mañana. Me di un atracón, una sobredosis, pero no me empaché: me convertí a la ‘glocmanía’. Vendí mi arma particular del momento, una Sig 232, y pillé una Glock 26 porque siempre he ido armado. Necesitaba algo pequeño: aquí se viste más de medio año con poco ropaje. Usé un cargador +2 al principio, pues mi mano es grandota y preciso de un buen y seguro agarre. Luego empecé a utilizar un cargador estándar de Glock 19, al que acoplé un adaptador para que una vez insertado me permitiera hacer un empuñamiento idéntico al de la compacta Glock 19. Con ella he pasado casi diez años. Este arma ahora pertenece a un sargento de la Policía de Gibraltar, que me la compró cuando perdí la condición de agente en activo. Pero a día de hoy he vuelto a tener otra igual, a la que en breve colocaré elementos de puntería con Tritio.

16.- Pistolas Sig Sauer

Me encantan. Son germano-suizas, ¡cómo no me iban a gustar! Calidad suprema, ¡por Dios! He confesado que ahora consumo Glock, pero antes fui adicto Sig. Incluso la usé cuando era escolta privado. He sido titular de los siguientes modelos Sig Sauer: 226, Sig Pro 2009-C, 232 y 239. En mi periplo de escolta usaba la 228, la que más me gusta de todas las que he catado de esta firma. La que menos, la Sig Pro.

Tengo mucho cariño a la 232, la Sig del 9 Corto. Una joya. ¡Qué pena no poder tener varias! La munición nunca me faltaba, no como a otros que dicen que el 9 Corto es un calibre difícil de encontrar. Que se salve el que pueda, pero somos unos gañoteros que queremos que nos regalen los cartuchos sin pasar por caja. No hay armería que se precie que no venda 9 Corto, ¡hombre! Si uno se sabe mover, nunca tendrá problemas de suministro. Cuando vendí la pistola me sobraron… (no lo voy a decir, pero muuuuchos). La mitad era de punta hueca. Un compañero de la Policía catalana se los llevó. Esta pistola, la 232, se la quedó la Armería Berenguel, de Almería. La 226 me la compró un capitán de la Legión, hoy comandante, que sigue teniéndola. La Sig Pro la usa para trabajar un policía local de Benalmádena, uno que antes fue compañero en mi plantilla. Y la 239 se la vendí a un gallego poseedor de la licencia tipo B.

17.- HK USP Compact

Hombre, me ayudó a seguir aquí. Es la que me dieron de dotación en 2000 en la PL de La Línea. Aunque yo fui el artífice de que se adquiriera para el Cuerpo, lo cierto es que primero propuse otros modelos. La prefiero a la P-99 de Walther, que por cierto fue una de las primeras que descarté en 1999, cuando me encomendaron la búsqueda de precios y ofertas. Mi USP-C, la de dotación, creo que nunca me falló. Bueno, la mía no, la de la PL: está depositada desde que no estoy en activo. Le puse elementos de puntería de Tritio. Me los colocó personalmente Javier Pecci, durante un curso en la Academia de Policía de la Comunidad de Madrid. Guti, un compañero de Madrid, me regaló la tapa base del cargador +2, otro gran acierto, más que por llevar dos cartuchos extra por la mejora del agarre, sobre todo a la hora del desenfunde rápido.
En 2000 la portaba en una funda Uncle Mike Pro-3. Me la compré para una HK-USP Estándar que tuve en 1999 (licencia F). La traje personalmente desde Estados Unidos durante un viaje. Luego pasé a la Safari Land con pala baja, pero por último usé la Radar 3D, que aunque es más frágil que la Safari me resulta más rápida de desenfundar. Tengo que admitir que le quité el broche de cierre desde el principio, una temeridad seguramente, pero nunca he tenido problemas. ¡Ah!, se me olvidaba, trabajé un tiempo con la Black Hawk Serpa de nivel III. Aunque la adapté un poco a mis caprichos y morfología, nunca fui tan eficaz con ella como con la Radar. El día más complicado de mi vida la Radar no falló.

18.- Pinceladas sobre el estrés en el enfrentamiento armado

Esto merece cien folios, o más. ¡Qué te digo! Mira, no podemos pedirle a un hombre que haga lo que la naturaleza no permite hacer. La mitad de las cosas que nos cuentan en las galerías de tiro no son fácilmente materializables en el fragor de un enfrentamiento surgido de forma inesperada. Insisto, de forma inesperada. La última discusión seria que tuve al respecto fue con una persona que viste uniforme y que, aunque lee mucho y escribe bien, carece de experiencia real bajo el estrés del a vida o muerte. Pese a ello, sostenía una serie de cosas que atentaban contra el honor de mucha gente. Creo que su opinión era meramente destructiva, desde luego era ilusa, falaz y alejada de la verdad y del sentido común. Casi infantil, diría yo.

Muchos de los que hablan de esto no han pasado jamás por situaciones serias en las que recitar sus propios números de teléfono se podría convertir en una proeza. Hablo de la pérdida de capacidades cognitivas ante situaciones altamente estresantes. La mayoría de las veces las cosas pasan de blanco a negro en tan escasa fracción de  tiempo que las reacciones suelen ser imprecisas y torpes. Incluso inexistentes. Serán más oportunas y acertadas cuando quien debe responder ha entrenado seriamente y sobre todo cuando se haya mentalizado de la posibilidad real de una respuesta armada. A  veces creo que es tan importante la meditación al respecto como el propio entrenamiento, si no más. Visualizarse en situación. Creerse capaz de hacerlo. Si crees que puedes hacer algo, ya estás más cerca de conseguirlo.

19.- Semana Táctica Solidaria

Esto es el compromiso solidario de Domingo López, agente de la PL de Algeciras, y de Cecilio Andrade, guerrero. Otros muchos amigos y compañeros arrimamos el hombro. También talento organizativo. Son tantos que mejor no menciono a ninguno más, porque si se me olvida un nombre me matan. Conmigo contaron desde el principio, pero mi situación física y familiar en ese momento (junio de 2014) no me permitió estar implicado hasta donde bebí estarlo. No obstante, gente muy cualificada estuvo metida hasta el tuétano del evento. Por cierto, pedimos apoyo a gente cercana a varios de nosotros pero dijeron que si no ganaban pasta no movían un dedo. Uno de ellos ha dejado de ser amigo mío, aunque no solamente por esta respuesta.

La STS, como llamamos a la Semana Táctica Solidaria, se recaudó dinero para la asociación POR UNA SONRISA. La familia de Domingo está tristemente relacionada con esta asociación, que aspira a mejorar la calidad de vida de los niños enfermos de cáncer. Con lo recaudado con las inscripciones y donaciones se han sufragado vacaciones para cierto número de niños enfermos, que pudieron ir acompañados de sus padres y hermanos. Noble causa, sin duda.

20.- Vladimir Gusinski. En tu VIP se juntaban muchas cosas: amigo de Bill Clinton, lobby judío, muy rico, contrario a Putin. Muchos “ojos y oídos” habría sobre él

Bueno, bueno, bueno. Eres tremendo, Carlos. De este tema no sé qué decirte, creo que nunca he hablado en abierto sobre ello. Veo que tú recuerdas las cosas de una manera asombrosa. Me das miedo. Jajaja. Mantengo relación y contacto con su jefe de seguridad. Somos buenos amigos y hay confianza, por ello declino comentar lo que sé de otros momentos. De la actualidad de esa persona no sé nada y si lo sabía… se me acaba de olvidar. Jajaja.

21.- ¿Qué te parece la moda del crossfit?

Creo que debe ir de lujo para mantener activa y en plena forma las capacidades físicas. Me pilla viejo, dolorido, cansado, jubilado y casi aburrido. Yo que fui un vicioso del ejercicio físico, que no del deporte (la competición no me gusta, creo que por miedo), seguro que lo hubiera practicado de haberme pillado la moda. Durante un tiempo hicimos algo parecido en la UEPL. Era más modesto y austero que lo que se ve ahora, pero iba muy bien y en la misma línea. Lo impuso aquel cabo primero del GAR que nos organizó y formó. El que casi culminó el curso UEI. Él era otro picado del ejercicio.

Fíjate como estaré ahora que no pudo ni nadar. Como sabes, tras lo de agosto de 2007 tuve que dejar de correr, que era mi gran pasión. Me dediqué a la natación, dónde descubrí que también podía sudar y disfrutar mucho. Pero la cosa ha llegado a tal punto que ni el agua me sienta bien, al menos no al nivel de antes. Actualmente tengo abandonada toda actividad física, pero me he prometido volver a la carga en cuanto realmente pueda.

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22.- ¿Dónde está y hacia dónde va Andalucía?

Andalucía está, pese a lo que digan los gobernantes, a la cola del convoy de cola. En todo y por todo, muy mal. Sí, soy de natural carácter pesimista, pero esto lo digo desde la máxima objetividad a la que puedo asomarme. Dentro de esta comunidad hay provincias más desfavorecidas, llevándose la palma la mía: Cádiz. Pero es que dentro de mi provincia hay varias comarcas y curiosamente también la mía viaja en la cola del tren del progreso. El Campo de Gibraltar, comarca compuesta por los siete municipios más próximos al Peñón, está muy mal. Esto es el culo de Europa. No es nuevo, es una constante histórica, como el hecho innegable de que en la propia comarca hay eternos desfavorecidos: mi ciudad, La Línea de la Concepción. Aquí se han adeudado ocho nóminas a los funcionarios municipales durante dos años o más. Sí, ocho meses perpetuos sin cobrar. Cuando gobernaba localmente el PP se debían dos, pero con el PSOE se llegó al débito de ocho, a veces nueve. Esto me lleva a preguntarme algo sobre un curioso misterio digno de Cuarto Milenio e Íker Jiménez: ¿por qué cuando el alcalde del PP debía dos mensualidades a los funcionarios, los sindicatos querían quemarlo en la hoguera, y cuando fueron ocho los débitos no se les oyó? Hubo que ponerle escolta policial al regidor y la oposición lo criticó. Cuidado, no nos equivoquemos, ese exalcalde me jorobó y no le debo nada. No lo estoy defendiendo. Lo cierto es que a mí nada de esto me afecta ya. Y lo bueno es que todos los funcionarios están percibiendo ya regularmente sus sueldos.

Esta es mi Andalucía, amigo. Eso sí, pescaito frito y cashondeo tenemos todo el que quieras. En Madrid un partido político criticó la privatización de la salud, Marea Blanca creo que se llamó al movimiento sociopolítico creado, pero la misma organización que critica allí nos gobierna aquí y mantiene un elevado número de hospitales concertados y privatizados. Marea Invisible le llamo yo, aquí. Los mismos sindicatos que gritan en Madrid contra el PP, guardan silencio en Andalucía porque gobierna la izquierda. Pero después de todo me alegro de que siga triunfando el Estado de Derecho y la democracia. Nos gobiernan aquellos que hemos elegido en la celebración de elecciones libres, como corresponde según la Constitución. Cada día soy más demócrata. Lo que no comprendo es que algunos defiendan de boquilla esto mismo mientras queman coches y contenedores, atacan a la Policía, rompen cajeros automáticos, etc., y gritan “¡vamos a deponer el sistema de gobierno actual e imponer el nuestro por la fuerza!”. Esto se llama, sin pelos en la lengua y en cualquier parte del mundo, Golpe de Estado. Hay sindicalistas andaluces, parlamentarios a la vez, que apoyan estos movimientos. Me preguntas por Andalucía y hacia dónde va, pero yo me pregunto hacia dónde va España entera.

Del caso de corrupción política y sindical de los ERE no hablo. De hacerlo me extendería y acabaríamos hablando de lo que el propio PP tiene bajo sus pies en todo el país. Todo está asquerosamente enfangado y no solo en mi comunidad.

23.- La patrulla de tiro

Hombre, las patrullas de tiro fueron importantes para mí. Allí me comieron el coco y me dijeron que podía correr horas y horas sin cansarme. Era verdad. Estuve en dos patrullas, ya sabes, una especie de triatlón militar. En mi época había que correr ocho kilómetros de carrera de fondo, doscientos metros de velocidad y hacer tiro desde otros doscientos metros de distancia, a una silueta que simulaba la figura (tamaño) de un combatiente en posición de rodilla en tierra. Todo esto había que cubrirlo en unos tiempos establecidos. Se corría con traje de campaña y con el equipo básico de combate: trinchas, machete-bayoneta, fusil y cuatro cargadores con el cien por cien de capacidad (veinte cartuchos por cargador). Creo que actualmente los ocho mil metros se han aumentado a diez mil. Me quedé pillado con correr, correr y correr. Seguí corriendo diariamente hasta que en agosto de 2007 me destrozaron el tobillo izquierdo. No podía vivir sin ello. Mira, me acuerdo en este momento de una gran persona, del sargento de Infantería Juan Garnica, tirador y cazador empedernido. Incansable patrullero de tiro. Él fue quien me instruyó en las técnicas de entrada en manta (plataforma de tiro en posición de tendido para la competición). Era muy bueno. Un galgo corriendo. Duro como él solo. Fumaba Ducados, tabaco negro, y el jodido era capaz ir fumando mientras corría. Por desgracia falleció hace un año, víctima de cáncer. Descanse en paz. El oficial que mandaba la patrulla era Ramón Meléndez Valdez de Navas, teniente en aquel momento (creo que estaba en prácticas).

Tiré mucho con el Cetme en esa época, muchísimo. Era vicio. Cuando oigo a la gente decir que Chopo es una porquería me subo por las paredes. Si bien es verdad que nosotros usábamos ejemplares sin maltratar en el campo, también empleé armas muy curradas y no fallaban nunca. Jamás. O siempre tuve mucha suerte o los otros no sabían sacarle partido a la máquina. Yo era cabo y muy niño. Para mí todo aquello era como un gran parque temático. Ahora me da pereza limpiar la pistola, pero de aquella dejaba el Chopo como los chorros del oro y encima disfrutaba con ello. Jajaja.

24.- Recuerdos del Secuestro de Melodie Nakachian

Recuerdo lo que contaron los medios de comunicación y lo que he leído posteriormente. Fue aquí al lado, muy cerca de mi casa actual (dos kilómetros), pero no tuve conocimiento de nada importante en su momento. Yo era un chaval. Pero tengo una anécdota: mi excuñado es propietario del apartamento contiguo al empleado por los secuestradores. Justamente eran vecinos. Lo que ocurre es que este muchacho y su familia no usaban el inmueble más que en determinadas temporadas del año. La única vez que estuve por allí, allá por verano de 2008, me contaron cosas que conocieron después del asalto del GEO, pero si te soy sincero no las recuerdo ahora mismo.

25.- Recuerdos de la Operación del SAS en Gibraltar contra el IRA

6 de marzo de 1988. Operación Flavius. Yo estaba en Jerez de la Frontera en una competición de patrullas de tiro. Pasé una semana allí. Recuerdo que pernoctábamos y guardábamos el material en el I Grupo del Regimiento de Artillería Antiaérea 74. Oí la noticia en un televisor mientras cenaba un bocata en un bar. Me parece que era domingo. Me quedé boquiabierto oyendo aquello. Por aquel entonces no existía la telefonía móvil como ahora (solamente para los ricos), por ello no pude llamar a nadie para saber más. Resulta que yo era el cabo primero (acababa de ascender) de la Escuadra de Gastadores y de la Policía Militar (PM) de la única unidad militar que había en la plaza fronteriza con Gibraltar. La Escuadra la componían integrantes de la PM. En la frontera con Gibraltar existía un pequeño Cuerpo de Guardia que dependía de mi regimiento, del Pavía 19. ¿Quiénes hacían servicio allí? Nosotros, la PM, pero vestidos de gastadores. No era una guardia de seguridad sino de Honor a la Bandera. Era un servicio diurno, de izado a arriada. Un turuta se trasladaba a la hora oportuna para los toques y acordes reglamentarios: Bandera y Oración. Esto quiere decir que de aquellos movimientos contraterroristas seguro que mi gente iba a tener algún conocimiento. Me parece recordar que estaba de cabo comandante de la guardia el cabo Antonio Luque Guerrero, de Málaga. Días después me contó cómo vio movimientos raros, idas y venidas de gente muy nerviosa que nunca se había dejado ver por la zona. Personas desconocidas. Por cierto, aunque las guardias eran de honor a la bandera, el cabo y los cuatros soldados que la componían siempre llevaban cuatro cargadores con munición de guerra, cada uno.

Sobre este suceso me extiendo largo y tendiendo en un capítulo de Una mirada desde la Verja: Policías en la Roca. Entrevisté a gente que sabía mucho de este tema, protagonistas de primera mano. Descubrí cosas muy interesantes durante la investigación que nutre algunas partes del libro, pero se me pidió que no lo contara todo y así lo hice. El recién nacido CNP tuvo mucho protagonismo en este asunto. Recomiendo leer este capítulo: se confesó ante mí un inspector del CNP, recientemente jubilado como comisario.

26.- Personas que te han marcado positivamente en tu carrera profesional. Puedes explayarte

Unas cuantas. No sé si mencionarlas, puede que alguno se ofenda al no verse reflejado. Sin embargo otros podrían llevarse una grata sorpresa al leer aquí sus nombres. No voy a reseñar sus nombres, pero hay varios fundamentales en mi vida profesional. Uno es el jefe de seguridad de la persona a la que protegía en mi periplo de escolta. Este señor, expertísimo en seguridad, desde el primer día me adoptó como hombre de confianza. En nuestras primeras conversaciones me dijo varias veces algo así como, “¡¿Tú de dónde sales?! Deberías estar mejor aprovechado en otro sitio. Contigo alguien está perdiendo dinero. Tu lugar no es este”. Aprendí mucho de él, pero sobre todo me hizo sentir aprovechable. Apostó fuerte por mí, como el que apuesta a caballo ganador. Fue quien me alentó a presentarme nuevamente a las oposiciones de policía, algo que ya había desechado tras tres fracasos. Me reconoció que no quería perderme en el equipo, pero que sabía que en la Policía iba a tener más y mejor futuro. Incluso me ofreció la llave para dedicarme a otra rama de la seguridad, pero la deseché. Tipo singular al que le tengo mucho cariño. Es de esos que vale más por lo que calla que por lo que dice. La semana pasada desayuné con él.

De Javier Pecci, Joaquín Hernández y Cecilio Andrade tengo que decir que me han ayudado, cada uno en un momento y de una forma diferente, a ser lo que soy ahora en el campo de la instrucción de tiro. Me abrieron las puertas al conocimiento oficial de cosas que hasta el momento yo vislumbraba en mi cabeza como algo ilusorio. ¡Ya estoy metiendo la pata! Se me vienen a la cabeza personas a las que quiero mucho. Son muchas y a cada una de ellas les debo una cosa, pero no puedo ponerlas a todas porque no hay espacio ni tiempo suficiente en este momento.

27.- ¿Para cuándo un curso de tiro de pistola, impartido por ti en el Campo de Gibraltar? Ahora la pelota está en tu tejado

Con lo que te conté antes sobre la STS ya estás respondido. No estoy físicamente en condiciones de impartir tiro en el campo. Tampoco tengo ánimo, la verdad. Juro que remontaré.

28.- Desayuno de domingo preferido

Para los domingos, churros con café con leche o chocolate. Aquí llamamos churro a lo que en Madrid y en otros sitios se le llama porra. Para cualquier otro día me zampo dos croissants de la pastelería Okay de La Línea. Los abro y les unto mantequilla y mermelada de melocotón. ¡Están de muerte! Decir que en Algeciras hay dos pastelerías-cafeterías Okay y creo que cuatro en La Línea. De verdad, dudo que en Paris estén más ricos los croissants. Es imposible. Los últimos me los tomé en La Línea con mi amigo Joe Osborne, instructor de tiro de la Policía del Ministerio de Defensa en Gibraltar.

29.- Una película, una serie de TV y un libro

Película: Serpico.

Serie: Los hombres del Harrelson. Que era mala lo sé ahora, pero cuando tienes ocho añitos te parece una joya. Pero deja que apunte otra, Canción Triste de Hill Street. Esta no solo me marcó, como Serpico, sino que además era buena de verdad.

Libro: No soy muy de novelas, aunque algunas caen. Me gustan los libros que tienen visos de realidad, esto es algo que también aplico al cine. Historias reales o biografías. Lo último bueno que he leído es Juego de topos, de la editorial Ediciones B. Es la historia de Desmond Bristow, un agente secreto británico destacado en España durante la II Guerra Mundial. La obra cuenta sus vivencias desde que era niño y vivía en un pueblo de Huelva. Está escrito por él mismo y por su hijo.

30.- Doña Lourdes Vera Beneroso

Mi madre, siempre a medio camino de la felicidad. Cuánto hubiera disfrutado viendo a su primogénito presentando un libro. Seguro que presumiría de hijo. Siempre apostó por mí. La pobrecita sufrió mucho, siempre. Una vida complicada, con años de sufrimiento. Su mayor felicidad era tener a sus cuatro hijos juntos y cerca. Soy creyente y sé que algún día estaremos juntos de nuevo. Gracias por acordarte de ella.

31.- Tu infancia y tu adolescencia

Bueno, mi infancia es mi madre y mi hermano Víctor. Mi padre también, pero con quien más tiempo pasábamos mi hermano y yo era con ella. Recuerdo perfectamente las tardes de domingo viendo La Casa de la Pradera en TVE-1. Yo tendría cinco o años, creo. Me rondan continuamente la cabeza imágenes de aquellos domingos, no sé por qué. Recuerdo también la muerte del anterior jefe del Estado. Me llamaba la atención el brazalete de luto oficial que mi padre llevaba en su uniforme gris de la Policía Armada. Yo tenía cinco años y me pasé días jugando a enterrar a mi propio Franco: un Madelman metido en una caja de zapatos. Jajaja. Me colocaba la caja en los hombros y desfilaba a paso lento por la casa. Me recuerdo a mí mismo haciendo eso, pero no tengo conciencia de haber visto la capilla ardiente en la televisión. Supongo que algo vería, de lo contrario no sé cómo podía hacer aquello. Con mi hermano jugaba a policías y ladrones, pero a él le iban más los juegos de balón.

Luego nació Rocío, mi única hermana (1979). Me creí aquello de que yo debía proteger a los demás y asumí el rol de hermano mayor. Una mujer fantástica que por fin, hoy, es feliz de verdad. Más tarde vino Jorge, el benjamín. Cuando empezó a caminar lo ponía a desfilar por toda la casa, jajaja. Le enseñé el himno de la GC cuando solo tendría tres añitos de edad, jajaja. Aún lo recuerda. Hasta los diecisiete años dijo que quería ser militar o policía, más bien benemérito. Yo sabía que no, pero bueno. Abandonó aquel interés, aunque estuvo tres años en las FAS, en una unidad de Artillería. Fue gastador también (batidor en su arma), el tercero de la saga: mi padre lo fue en el mismo regimiento que yo y más tarde en la Policía Armada.

Desde muy pequeño leía revistas y libros de la Policía. No entendía nada, pero pasaba las horas mirando las fotos y memorizando párrafos que no comprendía. Te hablo de la revista Policía Armada de tirada mensual e interna y de los libros que usó mi padre en la Academia del Cuerpo, pocos años antes. También recuerdo que devoré un manual de la carabina Destroyer, que andaba por un cajón de casa. Por cierto, en ese mismo cajón había un cargador para este arma y un puñado de cartuchos del 9 Largo. Ni te cuento las miles de veces que me cronometraba mientras lo municionaba. Hacía competiciones con mis vecinos, quienes alucinaban por poder tener en sus manos cartuchos de verdad y un cargado. De todo esto creo que mis padres nunca tuvieron conocimiento, jajaja.

La primera lectura especializada adquirida con mis propias pesetas fue una colección de fascículos sobre la historia de la aviación. Antes no había pasado de los cómics Hazañas Bélicas, que me encantaban. Luego vinieron Cuerpos de élite, Armas del siglo XX, Comando, Guerras del siglo XX, Armas, Armas y Municiones y cuanto pudiera mi bolsillo permitirse. El Día de las Fuerzas Armadas era grande para mí: acudía a las unidades militares de la zona en las jornadas de puertas abiertas. A esas edades, con la pasión que yo tenía por las armas y la milicia, lo pasaba bomba manejando todo el armamento expuesto a los visitantes. Comí lagarto en una de esas ocasiones. Integrantes de la Sección de Operaciones Especiales del que luego fue mi regimiento lo mataron ante los presentes y lo cocinaron allí mismo en una sartén. Ofrecieron al público un bocado y acepté la invitación. Sabía a pollo. Yo tendría doce años, o así.

Cuando ya era más mayorcito, e iba al instituto, pasaba por la puerta de la casa cuartel de la GC. Era un punto de paso obligado en mi ruta diaria. Una mañana vi un Land Rover del Cuerpo cargado con siluetas de tiro. Estaba aparcado en la puerta. Un compañero de clase, hijo de un guardia, me dijo que su padre iba esa misma mañana a disparar en la playa. Prácticas de tiro, vamos. Yo no pude resistirme: abandoné el instituto y sometí a los guardias a una vigilancia. Con mi bicicleta los seguí durante un rato, pero los perdí de vista. Los localicé más tarde. Efectivamente, disparaban en una zona abrupta de la playa, alejada del núcleo urbano. Me parecía increíble. Estaban allí mismo tirando con Cetme C y Z-70-B. Solo el sonido de los disparos ya me resultaba agradable.

Ni qué decir tiene que los observé desde mucha distancia sin que me vieran. Recuerdo que había varios guardias auxiliares, chavales casi de mi edad. Cuando se marcharon me acerqué hasta lo que habían sido sus líneas de tiro. Encontré cientos de vainas percutidas que me parecieron un tesoro. Repetí esta fuga escolar muchas veces. Con suerte aparecían cartuchos enteros entre los casquillos, eso ya era el clímax para mí. Yo por aquella época ya iba por el club de tiro, que por cierto estaba recién inaugurado, pero allí no se veían  armas de esta clase. En varias ocasiones hice lo propio con la Policía Nacional (todavía no existía el CNP). Recuerdo que una vez encontré en la arena de la playa una caja de veinticinco cartuchos del .38 Especial (los policías usaban la misma zona de prácticas que los guardias). Eran semiblindados, una caja de aquellas con las letras en color rojo. Esto fue orgásmico, jajaja. Pero obtuve más recompensas, como encontrar puñados de cartuchos completos del 7,62×51 mm.

Mi bautismo de fuego fue con quien se convirtió en una persona importante en mi vida durante años: Miguel Medina, un  gran aficionado al tiro por aquella época. Dado que era relativamente joven, no llegaría a los treinta años de edad, y yo un chaval, lo tomé como si fuese un hermano o primo mayor. Me abrió el camino a todo esto. Él practicaba tiro deportivo y tenía un revólver SW del .38 Especial. Recargaba y siempre tenía mucha munición. Yo tiraba con ese arma cada vez que quería. Por aquel entonces casi todos los socios del club me dejaban sus armas. Tiré muchísimo. Recuerdo que me encantaba el Colt Python de un socio. Estaba pavonado en azul espejo y me gustaba usarlo en doble acción con cartuchos originales del .357 Magnum. Tenía acceso casi diario a una FN-HP35 Duotone y a una Astra 400. Con ambas tiré miles de cartuchos cuando solo tenía catorce o quince años.

32.- Tu familia

La familia es lo primero. Quien no cuida de los suyos y no los pone en el primer lugar de su lista de prioridades, no los merece. Parece que mi mujer me quiere aún, no lo comprendo, jajaja. Tenemos un cachorro, un genio. Pero no quiero hablar de él. Merece un libro y no unos párrafos, pero aquí y ahora digo que al lorito con él porque está llamado a grandes e importantes cosas. Se llama como yo, así que guarda este dato y búscalo dentro de veinte años. Sin duda, sale a la madre, cosa de la que me alegro y por lo que doy gracias a Dios.

33.- Despedida y cierre

Te agradezco que hayas tenido la deferencia de entrevistarme, pero debo admitir que tal honor me sobrepasa. Creo que no ostento mérito alguno para ello, mucho menos a renglón seguido de que se haya hecho púbica la entrevista a Cecilio Andrade, grande entre los grandes. Como comprobaran los foreros y lectores, nada de especial interés hay en mí.

Agradecer a Ernesto el tiempo dedicado en esta sincera entrevista y a Lovat por realizarla.


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