Encarcelado por quitarle la pistola a un guardia civil e intentar dispararle.
El acusado fue detenido en la puerta de un pub junto con otros dos jóvenes y montó el arma dos veces, pero estaba el seguro puesto y el agente salvó su vida al no salir el tiro. U n guardia civil al que arrebataron su pistola durante una intervención en la puerta de un pub de El Campello salvó milagrosamente su vida el pasado fin de semana porque el arma tenía el seguro puesto y el joven que se la quitó intentó dispararle pero no pudo porque estaba el seguro puesto. El presunto agresor y otros dos jóvenes, uno de los cuales también atacó presuntamente al mismo agente con una navaja, pasaron ayer a disposición del juzgado de guardia de Alicante acusados de un delito de atentado agravado y dos de ellos ingresaron en prisión provisional y el tercero quedó en libertad con cargos, según fuentes judiciales.
Los hechos ocurrieron cerca de las cinco de la madrugada del pasado sábado cuando unos guardias civiles de paisano realizaban una inspección en el interior de un pub situado en el centro del casco urbano de El Campello. Los agentes estaban en un piso superior cuando fueron requeridos por el dueño del pub porque se había refugiado en el establecimiento un joven al que querían agredir otros dos que estaban en el exterior y portaban una navaja.
Los agentes pidieron refuerzos y se identificaron ante los dos jóvenes para que cesaran en su actitud agresiva. Cuando parecía que la situación iba a calmarse el joven que tenía el arma blanca propinó dos patadas a uno de los agentes y le lanzó un navajazo que pudo esquivarlo. En ese momento fue cuando el guardia civil sacó su pistola y de forma repentina apareció por la espalda del agente un tercer joven que salió del pub y le quitó la pistola.
El guardia portaba una segunda pistola y mientras la sacaba el joven montó el arma dos veces y apretó el gatillo para disparar contra él, pero no lo consiguió al estar puesto el seguro. Los dos agentes encañonaron con sus armas al joven y le instaron a que se tirara al suelo y soltara la pistola, lo que hizo finalmente.
Una vez llegaron los refuerzos los tres implicados, dos de ellos con antecedentes y todos ellos vecinos de San Vicente del Raspeig, fueron reducidos y detenidos por la Guardia Civil. Fueron momentos de gran tensión porque pudo haber un cruce de disparos con un trágico resultado, pero los agentes mantuvieron la sangre fría de no disparar.
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