Un grupo de dermatólogos de Palma se ofreció ayer a tratar las graves quemaduras del técnico especialista en desactivación de explosivos (tedax) al que el pasado 29 de junio le explotó en las manos una bengala de fósforo blanco del ejército. Indignados con la negativa del Ministerio de Defensa a costear las láminas de silicona que debe aplicarse en las heridas, los profesionales pretenden suministrarle de forma totalmente gratuita un tratamiento mejor, basado en un láser denominado colorante pulsado, que podría ser de gran ayuda para una correcta cicatrización.
Los especialistas en dermatología aseguran que las quemaduras, a juzgar por las fotografías, podrían restarle movilidad al artificiero por ello proponen que, cuanto antes, inicie un tratamiento que, a la espera de ver al paciente, podría tener una duración aproximada de 8 meses. Todavía no han podido ponerse en contacto con él, pero esperan hacerlo lo antes posible para ayudar a "alguien que se juega la vida por todos nosotros".
La Seguridad Social lo pagaría
Si la bengala del Ejército le hubiera explotado en las manos a cualquier otra persona, la Seguridad Social le habría pagado el tratamiento, sin embargo, el Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS) se niega a hacerlo pese a que es la cura que el médico le recomendó para no perder la movilidad en su muñeca derecha. El cirujano que le atendió, Alejandro Fernández, aseguró que "nunca ha habido problemas de este tipo, la Seguridad Social siempre termina pagando la medicación".
Fernández no comprende como ISFAS, el organismo que hace las veces de Seguridad Social para los miembros de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, no quiere pagar el tratamiento alegando que tiene un fin estético. Según el médico, dicho tratamiento es "imprescindible" y para nada se trata de un "capricho estético como cambiarse un pecho o redondearse la nariz".
"Las cicatrices en las áreas de flexión como las que tiene el agente del Gedex en la axila pueden provocar problemas en la retracción y si no se tratan pueden impedir que pueda extender las articulaciones como una personal normal", explicó Fernández. Y es que las láminas de silicona ayudan a cicatrizar la herida por lo que tienen un componente estético, aunque esa no es su principal función.
Los cirujanos conocen bien el tratamiento de las láminas de silicona para las quemaduras, algunos lo llevan usando desde hace unos años. Por eso, Fernández no comprende como ISFAS considera la cura con láminas de silicona un "tema estético". El médico cree que ha habido un malentendido con la mutua. "No tiene sentido que no se lo paguen ya que son las secuelas de un accidente laboral", subrayó.
Ahora el grupo de dermatólogos de Palma, que huye de cualquier alarde de protagonismo, quiere ir más allá de las láminas de silicona. Pese a que no consideran que sea un tratamiento desacertado, si entienden que existe otro más apropiado y más caro que utiliza el láser de colorante pulsado de la casa Candela. Ampliamente conocido, esta cura le permitiría recuperar una movilidad vital para poder desarrollar su trabajo, del que se ha visto privado desde hace casi cinco meses.
Fuente: www.elmundo.es