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Armada
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Autor:  El patriota [ 28 Ago 2018 12:18 ]
Asunto:  Re: Armada

Amayagress escribió:
leonpro escribió:
Amayagress escribió:
https://elpais.com/ccaa/2018/08/24/valencia/1535126127_607566.html
Sobre la antena de radiofrecuencia submarina de la Armada, que curiosamente es el edificio más alto de España por lo que dicta el artículo. Da datos sobre su "dotación", no tiene desperdicio de tiempo.

Se puede ver desde Google Maps?

Afirmativo. Te mando coordenadas: 38° 4′ 18″ N, 0° 39′ 52″ W
A mi en Google Maps me sale todo el area pixelada.
Lankel escribió:
A mi me sale un grafico de la antena, pero la zona mas próxima difuminada.
:P
Con el Street view te haces una idea del tamaño de la antena...
Saludos.

leonpro escribió:
Gracias!!
Sale difuminada, eso es bien :smile:

Autor:  Galve [ 02 Dic 2018 10:27 ]
Asunto:  Re: Armada

El Consejo de Ministros prevé aprobar hoy la orden de ejecución de los cuatro nuevos submarinos de la clase S-80 de la Armada Española. Se trata de un último trámite administrativo después de que el Gobierno aprobase el 27 de julio el aumento del techo de gasto de este programa militar desde los 2.135 millones iniciales a los 3.905 millones finales. Hay que recordar que los submarinos S-80 empezaron a construirse en 2005 sufriendo diversos contratiempos ya superados tras el asesoramiento del astillero estadounidense General Dynamics Electric Boat y la US Navy. La última corrección se realizó por un desfase en su peso que obligó a alargar su eslora de los 72 metros iniciales a los 80,81 finales. De ahí, el retraso de este programa y la desviación del presupuesto en 1.771 millones de euro.


Pese a los retrasos y la necesidad de subir el techo de gasto, Navantia continuó con la construcción en sus instalaciones aunque necesitaba este último paso administrativo adoptado hoy por el Consejo de Ministros. Según las últimas estimaciones del astillero en Cartagena, el calendario de entrega es el siguiente: S-81 Isaac Peral, en septiembre de 2022; S-82 Narciso Monturiol, en mayo de 2024; S-83 Cosme García, en marzo de 2026; y S-84 Mateo García de los Reyes, en julio de 2027. Estos nuevos sumergibles relevarán a los actuales Galerna (S-71), Mistral (S-73) y Tramontana (S-74), que alcanzarán así los 40 años de servicio al final de su vida útil después de las obras de revisión a las que van a ser sometidos en los próximos años. El Siroco (S-72) fue dado de baja en 2012.




Los submarinos españoles suelen participar en misiones con los grupos navales de la OTAN, forman parte de la misión de la UE Sophia para evitar el tráfico ilícito de personas y realizan operaciones de inteligencia, siendo una capacidad fundamental para la Armada en el contexto del Mediterráneo. La principal novedad del submarino diésel-eléctrico S-80 es su sistema de propulsión anaerobia que le hará navegar en las profundidades independientemente del aire («Air Independent Propulsion», AIP) lo que le proporcionará mayor autonomía y discreción (no tendrá que ir a flote con la actual frecuencia). Hay dos empresas que desarrollan el AIP y ya han llegado a una solución: Técnicas Reunidas y Abengoa. Aún falta por saber cuál de las dos se adjudicará el contrato final.

Hay que puntualizar que «los dos primeros submarinos entregados no contarán con el sistema AIP, a los que se les acoplará posteriormente en una parada de mantenimiento», destacan fuentes conocedoras del proyecto. El S-80 será el primero de la Armada Española con disponibilidad para atacar objetivos terrestres ya que irá provisto con misiles sub-harpoon UGM-84 antibuque y con cierta capacidad de ataque a tierra. Estos misiles son fabricados por la estadounidense Boeing. Navantia y la también estadounidense Lockheed Martin trabajan en la integración de todos sus sensores y sistemas de armas. Por su parte el torpedo elegido es el alemán DM2 A4 (empresa Atlas Elektronik). (Jesús.R.G.)

Fuente http://abcblogs.abc.es/

Autor:  Galve [ 15 Dic 2018 10:41 ]
Asunto:  Re: Armada

La armada se está planteando comprar un submarino controlado remotamente, capaz de alcanzar profundidades de hasta mil metros, que se utilizaría en el rescate de tripulaciones de submarinos siniestrados. Algo esencial, junto al futuro buque de rescate de submarinos, que se quiere construir para cuando entren en servicio los S80.

Autor:  Galve [ 22 Ene 2019 19:04 ]
Asunto:  Re: Armada

Robles: “Las cinco fragatas F-110 se entregarán entre 2025 y 2030 ó 2031”.
Este lunes la Armada Española recibirá el buque de acción marítima Furor (P-46), construido por Navantia. La ceremonia, presidida por la ministra Margarita Robles y el jefe de Estado Mayor de la Armada, el almirante Teodoro López Calderón, tendrá lugar en el Arsenal Militar de Ferrol (La Coruña). El Furor es el sexto BAM del que se dota la Armada. Es un buque de tamaño medio (2.765 toneladas) especializado en misiones de patrulla y control del litoral. Actualmente la Armada tiene cuatro BAM con base en el Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria y otro en Cartagena, adonde llegará su segunda unidad tras la entrega de hoy.
Desde la Armada y Navantia aún se espera la futura contratación de otro buque BAM especializado en intervenciones subacuáticas y, por tanto, de defensa del patrimonio arqueológico que se encuentra en los mares. Antes de la entrega, la ministra Robles aprovechó el domingo en Ferrol para visitar el Museo Naval del Arsenal Militar donde explicó el gran proyecto de las cinco fragatas F-110 que también se construirá en los astilleros de Navantia en Ferrol. La ministra defendió la inversión de 4.235 millones de euros que generará 8.000 puestos de trabajo durante los próximos diez años. Robles indicó que la orden de ejecución de las nuevas unidades podrá estar lista en el próximo mes de abril “para que en el mes de mayo se puedan firmar ya los contratos entre el Ministerio y Navantia, y empezar la construcción que está muy bien estudiada: calculamos que la primera fragata se entregará en el año 2025 y la última en el 2030 ó 2031”.
Este calendario supone un retraso de dos y tres años respecto al calendario que manejaba la Armada en marzo de 2017. Obviamente, el cambio de Gobierno en 2018 produjo el retraso. “La ministra de Defensa remarcó la importancia de estos buques para la modernización de la Armada y de la industria gracias a la innovación tecnológica que los nuevos buques aportan. Estamos convencidos que de la construcción estas fragatas, que aportan un importante grado de I+D+I, surgirán nuevos contratos con otros países para Navantia”, aseguró en una rueda de prensa en Galicia, a cuatro meses de las elecciones municipales y europeas. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://abcblogs.abc.es/

Autor:  Galve [ 02 Feb 2019 09:06 ]
Asunto:  Re: Armada

Navantia iniciará este año la construcción de dos nuevos submarinos S-80.
La Armada española podría tener su primer submarino S-80 en servicio antes incluso de lo esperado. Al menos, así lo aseguran fuentes de Navantia a ECD, mostrándose optimistas sobre un posible adelanto de los plazos. Según admiten estas voces, el desbloqueo del horizonte económico del proyecto con la orden de ejecución para el pago del sobrecoste generado -de 1.771 millones de euros- ha dado “un empujón importante” al futuro submarino de la Armada española. Admiten fuentes internas que de ninguna forma se van a “tomar riesgos innecesarios” a la hora de acelerar los plazos, a tenor de malas experiencias pasadas. Pero “es probable que haya buenas noticias” en un futuro próximo.
Sea como fuere, Navantia tiene previsto comenzar la construcción de dos nuevas unidades, la S-82 y la S-83, este mismo año. Se construirán a la vez que se afronta la recta final de la construcción del S-81. De hecho, el inicio de la construcción del S-82 se espera que comience en breve. Defensa, a través de Margarita Robles, ha anunciado que espera poder recibir el primero de los submarinos en septiembre de 2022. Sin embargo, Navantia se ha propuesto que la entrega se produzca meses antes. Incluso medio año. Para ello, esta primera unidad debería entrar al mar en 2020, tiempo necesario para realizar las pruebas de mar y certificar que el proceso de producción ha sido exitoso, asumen las fuentes consultadas. (Jesús.R.G.)
Fuente: https://www.elconfidencialdigital.com

Autor:  Puma83 [ 25 Feb 2019 23:04 ]
Asunto:  Re: Armada

La Policía Nacional detiene a cinco personas por blanqueo de capitales


La Operación Foster ha finalizado con la incautación de casi medio millón de euros y dólares estadounidenses, gran cantidad de joyas, un vehículo y armas.

ROTA
Publicado: 25/02/2019 · 10:16
Actualizado: 25/02/2019 · 10:18

Agentes de la Policía Nacional en colaboración con el Servicio de Información de la Armada Española han detenido a cinco integrantes de un grupo dedicado al blanqueo de capitales, los cuales utilizaban una instalación de la Base Naval de Rota (Cádiz) como centro neurálgico para la realización y consecución de sus actividades ilegales.

La investigación de los hechos comenzó el pasado mes de noviembre, cuando los servicios de información de la Armada Española detectaron el acceso reiterado por parte de un militar de empleo en situación de suspenso en funciones por otra causa, el cual realizaba en una casa de cambios de moneda localizada en el interior de la base militar una serie de operaciones de cambio de divisas altamente sospechosas, las cuales presumiblemente no se ajustaban a la legislación vigente en materia de prevención del blanqueo de capitales.

Tras la detección de dichos accesos y operaciones fraudulentas, se conformó un equipo conjunto de trabajo compuesto por integrantes policiales y efectivos militares pertenecientes al citado servicio de información de la Armada Española, una de cuyas oficinas radica en el interior de la instalación militar roteña y con ámbito de actuación en toda la bahía de Cádiz.

Los resultados de las pesquisas no tardaron en llegar, comprobándose cómo la red operaba desde las localidades de Cádiz, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y Rota siendo en esta localidad donde realizaban cambios de divisas, transformando dólares estadounidenses en euros, los cuales posteriormente metían en el circuito legal a través de diversas operaciones empresariales.

Los agentes policiales planificaron un operativo para la detención de los responsables, así como para la recuperación e incautación de los activos financieros y efectos relacionados con los delitos cometidos.

En el operativo realizado el pasado día 14 de febrero se procedió a la detención de los cinco integrante, así como la realización de los registros en Cádiz, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y Rota donde los investigadores intervinieron en divisas de una cifra cercana al medio millón de euros, joyas y metales preciosos de un gran valor, incluyendo lingotes de oro y plata, así como un vehículo y varias armas prohibidas, entre ellas un arma de fuego tipo revólver.

Los detenidos a los que se les imputa la presunta autoría de los delitos contra la hacienda pública, pertenencia a grupo criminal, blanqueo de capitales y apropiación indebida. Tras la finalización del atestado policial, los detenidos fueron puestos a disposición del disposición judicial. Después de ser oídos en declaración, quedaron en libertad con cargos a la espera de la instrucción de la causa y de la fijación de fecha para celebración del juicio correspondiente.

https://andaluciainformacion.es/granada ... capitales/

Autor:  Munifex [ 16 Mar 2019 10:08 ]
Asunto:  Re: Armada

Un lugar donde cada uno conoce al otro mejor que a sí mismo. Lo bastante para confiarle tu vida, pues no cabe una segunda oportunidad si alguien falla. Bienvenidos al submarino Mistral.
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Conéctate

AQUÍ SE viene llorado, porque no hay donde llorar a solas”. Con la presteza que da haberlo hecho un millón de veces, la sargento primero Rebeca Sánchez se descuelga cinco metros por un agujero no mayor que una alcantarilla. Abajo bulle ya una actividad frenética, mientras en cubierta varios marineros se preparan para soltar amarras.

Esta zamorana de 35 años es una de las seis mujeres que viven cuatro meses al año en El Tubo, como se le llama familiarmente. Si estuviera en tierra firme, sería un zulo o un piso patera. Como navega sumergido, es el Mistral, uno de los tres submarinos S-70 de la Armada española.

En menos de 100 metros cuadrados habitables, compartiendo una ducha y dos retretes, conviven 66 personas. La mayor distancia que se puede recorrer a bordo son 50 pasos, de un extremo a otro de un pasillo de medio metro de ancho. Cada vez que te cruzas hay que ceder el paso, echarte a un lado o pasar de canto. Esquinas y salientes están forrados de gomaespuma (“chichoneras”) para amortiguar los inevitables golpes.
El 'Mistral' sale a mar abierto desde la base naval de Cartagena.
El 'Mistral' sale a mar abierto desde la base naval de Cartagena. Carmen Secanella

“La vida a bordo es muy diferente a la de un buque de superficie”, explica Sánchez, que pasó dos años embarcada en la fragata Reina Sofía. “No hay esa separación [entre jefes y subordinados]. Aquí la intimidad no existe, más que nada porque el espacio no lo permite. Aquí estamos todos juntos y nos conocemos mucho mejor de lo que nos gustaría”.

Los tripulantes no se ponen de acuerdo sobre a qué huele el submarino: “A espacio cerrado. A humedad herrumbrosa. A gasóleo. A humanidad”

Es imposible ignorar el aliento ajeno, esquivar el roce involuntario de los cuerpos. Pese a esta intimidad forzada, todo el mundo se llama de usted, no con el rango y el apellido, fórmula habitual en el Ejército, sino con el don y el nombre de pila (el capitán de corbeta Garrido es don Jorge; la sargento Sánchez, doña Rebeca), como si el trato respetuoso y distante pudiese compensar la inmediatez física.

El Mistral (S-73) es un animal subacuático. En la superficie parece lento y torpe. Desde lo alto de la vela, la torreta inundable que corona la nave, encaramado en un frágil sillín y rodeado de mástiles y antenas, el comandante Jorge Garrido, de 41 años, dirige la maniobra de salida de la base naval de Cartagena (Murcia). Sus órdenes se transmiten por un tubo de latón, el único sistema de comunicación que nunca falla, hasta el vientre de este cetáceo de 1.700 toneladas de acero que un experimentado timonel pilota a ciegas.
Un tripulante en la sala de máquinas.
Un tripulante en la sala de máquinas. Carmen Secanella

Bajo un sol que no calienta la fría mañana de principios de año, sale a mar abierto por el eje de un canal dragado de 100 yardas (91,4 metros) por banda, corrigiendo el rumbo a cada paso para no desviarse. Si lo hace, se podría topar con una imaginaria mina a la deriva o, peor aún, recibir un suspenso por parte de sus calificadores.

Se trata de un ejercicio. Como el alarmante grito de “¡Hombre al agua!” cuando Óscar (un muñeco que se ha bañado en los siete mares) salta por la borda. “¡Avante 6!”, el submarino gira a toda máquina sobre sí mismo mientras un oficial anima al supuesto náufrago con un megáfono (“¡Aguanta! ¡Vamos a por ti!”) y otro calcula cuánto tiempo le queda (según la temperatura del agua) para morir de hipotermia.

Los 15 alumnos de la Escuela de Submarinos que completan el pasaje durante esta patrulla de 24 horas siguen la escena con semblante grave. La ficción de hoy puede ser su realidad de mañana.
Tres sonaristas siguiendo las gráficas de los sonidos en la pantalla.
Tres sonaristas siguiendo las gráficas de los sonidos en la pantalla. Carmen Secanella

Tras arriar los mástiles y asegurarse de que todas las escotillas están herméticamente cerradas, el comandante ordena inmersión y hay que agarrarse para no perder el equilibrio. Cuando llega a la cota de escucha (55 metros), donde quedará agazapado, atento a los ruidos que llegan de la superficie, se ejecuta una de las operaciones más delicadas: el “trimado” del buque, hasta dejarlo equilibrado para que no se bambolee como un carricoche de feria.

“Aquí no hay segundas oportunidades. La vida de todos depende de que nadie falle”, explica el jefe de máquinas, el teniente de navío Francisco Barrios, de 42 años. El incidente más grave de un submarino español en cuatro décadas se produjo en diciembre de 2007 en el S-74 Tramontana, gemelo del Mistral. El buque estaba a 300 metros, su profundidad máxima, cuando un chorro de agua helada se coló por uno de los pasacascos que conectan los cables con el exterior. La nube de agua pulverizada y el ruido ensordecedor sembraron el caos en la cámara de mando.

“Fue una avería bastante peligrosa porque estábamos a una cota muy profunda y el agua entraba a mucha presión”, recuerda el capitán Garrido, que entonces era el joven jefe de operaciones del Tramontana. “La tripulación reaccionó de libro. Fueron cuatro minutos muy intensos de subida. Hubo un momento en que no lográbamos inclinación suficiente. El comandante gritaba animándonos a salir a flote. Cuando llegamos arriba, fue muy emocionante. Yo creo que la Virgen del Carmen nos echó un cable”. La clave para reaccionar cuando el submarino se queda a oscuras o se llena de humo es el automatismo. Repetir tantas veces la maniobra que al final se ejecute sin pensarla. “El sudor en el entrenamiento ahorra sangre en el combate”, repite el actual comandante del Mistral.
Varios marineros en cubierta.
Varios marineros en cubierta. Carmen Secanella

Cuando un submarino quiere emerger, sopla lastres. Vacía cuatro depósitos cargados de agua salada insuflándoles aire. Si no basta, como último recurso, se desprende de dos barras de plomo de siete toneladas. Al tirar de la palanca, el buque debe subir como una pelota. Pero no conviene precipitarse; una vez soltadas, no hay forma de recuperar las barras.

Por debajo de 450 metros, el casco resistente (el tubo interior de acero que protege a la tripulación y a todos los equipos) no soporta la presión exterior y colapsa. Implosiona y se deforma. Es lo que le ocurrió al submarino argentino Ara San Juan, que desde noviembre de 2017 yace en el Atlántico Sur, convertido en sarcófago de sus 44 tripulantes, a 907 metros de profundidad. En aguas próximas a Cartagena, el fondo está a 2.000.

No se sabe lo que pasó en el sumergible argentino (más moderno que los españoles), solo que su comandante reportó una vía de agua que provocó un cortocircuito y un conato de incendio. Poco después se detectó una explosión a 600 kilómetros de la costa patagónica.

El Mistral ha cumplido 33 años. El último de los submarinos franceses de la misma clase fue desguazado hace 17. Para prolongar su vida operativa ha habido que pedir un permiso especial al fabricante. “Son submarinos veteranos, pero no viejos”, en palabras del comandante de la Flotilla de Submarinos, el capitán de navío Alejandro Cuerda.
El comandante del Mistral en la vela del submarino.
El comandante del Mistral en la vela del submarino. Carmen Secanella

El futuro S-80 será digital, pero el Mistral es analógico y en muchas funciones manual. Como en las películas de la Segunda Guerra Mundial, sus tripulantes siguen tirando de compás, escuadra y cartabón para marcar en la mesa trazadora la posición de los buques que navegan en las inmediaciones. Hay algunos que se oyen pero no se ven, y otros que se ven pero no se oyen. Hasta que ambas cosas cuadran, el teniente de navío Manuel Corral, segundo de a bordo, no se queda tranquilo. Cuando se le pregunta cuál es su sistema de combate (la interfaz que integra información de diferentes sensores), se señala la cabeza con el índice.

Sistemas de última generación conviven con el equipamiento original del buque, de los años ochenta del siglo pasado. Doña Rebeca escucha por los cascos del “rabo” (un sofisticado sonar remolcado) el chillido agudo de los delfines que escoltan al submarino, mientras a su lado resuena el rítmico bip-bip de un armatoste de rayos catódicos.

El capitán de corbeta Garrido calcula a ojo la posición de los buques que divisa por el periscopio de ataque. Mide su altura, descuenta los aumentos de la lente y deduce su distancia, rumbo y velocidad. Enfrente, el operador del periscopio de vigilancia (con telémetro e infrarrojo) confirma o afina la estimación del jefe. ¿Para qué el primer periscopio teniendo el segundo? “Porque se ve demasiado y no se puede izar en combate”, explica don Manuel.

La gran virtud de un submarino es pasar inadvertido. Su peor defecto, la indiscreción. Por eso, el radar casi nunca se activa, ni la ruidosa potabilizadora de agua, mientras que la carga de las baterías se hace de noche. Cuando hay que “asomar la gaita” (sacar el periscopio), la maniobra se limita a unos pocos segundos, que cronometra en voz alta un oficial mientras otro otea el horizonte.
Un oficial marca la posición de los buques próximos en la mesa trazadora.
Un oficial marca la posición de los buques próximos en la mesa trazadora. Carmen Secanella

El paso de las horas lo marca la rutina de las comidas y los turnos de trabajo. El almuerzo y la cena se sirven en dos tandas (13.00-14.00 y 19.00-20.00), y las guardias se prolongan seis horas por el día y cuatro de noche. Si se pierde la noción del tiempo, basta fijarse en la cámara de mando: la iluminación, siempre tenue, cambia de blanca a roja tras la puesta de sol. Y el comandante se tapa un ojo con un parche negro como si fuera un pirata. Es para que esté habituado a la oscuridad cuando tenga que pegarlo al periscopio.

A las 18.30 suena una sirena. “¡Humo en la sala de máquinas!”. Los veteranos no se alteran. Otro simulacro. Los que no están de guardia se dirigen resignados a la sala de torpedos.
Un oficial observa por el telescopio de vigilancia.
Un oficial observa por el telescopio de vigilancia. Carmen Secanella

El submarino tiene dos zonas refugio, a la proa y a la popa, donde encerrarse herméticamente en caso de emergencia. En ambas hay esclusas a las que podría acoplarse un batiscafo o por las que escapar con trajes especiales, si la presión no es insoportable para el cuerpo humano. En la popa del Kursk se refugiaron los supervivientes de las dos explosiones que mandaron al fondo del mar de Barents al submarino nuclear ruso en agosto de 2000, a la espera de un rescate que no llegó nunca.

Mientras algunos tripulantes combaten con extintores el supuesto incendio, los demás se ponen mascarillas y las enganchan a un conducto con oxígeno que recorre la nave.

El aire es un bien escaso. Si no pudiera hacer snorkel, subir a cota periscópica para cargar baterías y renovar oxígeno dos veces al día, la tripulación solo sobreviviría 72 horas. Algo más si se quedara inmóvil y ahorrara cualquier esfuerzo. El último recurso, aunque limitado, son candelas de oxígeno y cal sodada para eliminar CO2.

Antes se usaban canarios. Ahora, detectores distribuidos por el buque controlan la calidad del aire. El segundo comandante verifica que sea respirable. Lo que no se le puede pedir es que huela a rosas.

El automatismo es la clave cuando el submarino se llena de humo. “El sudor en el entrenamiento ahorra sangre en el combate”

Los tripulantes no se ponen de acuerdo sobre a qué huele el submarino tras semanas de navegación: “A espacio cerrado. A humedad herrumbrosa. A gasóleo. A humanidad”. Todo condimentado con efluvios del menú del día por más que el cocinero haga malabarismos para evitar asados y fritos.

El olor no se percibe dentro, pero te lo llevas a casa impregnado en la ropa. A bordo no hay lavadoras y el agua está severamente racionada: tres minutos de ducha por cabeza cada tres días.

“Aquí todos somos voluntarios y la gente escrupulosa no viene a submarinos”, explica la cabo Raquel Martínez Franco, mallorquina de 29 años. Tampoco la claustrofóbica.

En 2019 se cumplen 20 años de la incorporación de la mujer a este tipo de nave, una década después que en el resto de las Fuerzas Armadas. Hoy son 26 de un total de 330 submarinistas (el 7,8%), 19 de ellas embarcadas. Cuando las militares llegaron a los submarinos se puso una mampara en la ducha, para poder cambiarse dentro, y se les reservó una zona del dormitorio. Pero la mayoría de las mujeres no duermen juntas. Las literas se reparten según la categoría (oficiales, suboficiales, cabos y tropa) por rigurosa antigüedad, y la sargento Rebeca Sánchez, con tres lustros de servicio, no está dispuesta a renunciar a la que le corresponde solo por no pernoctar entre varones.
Varios tripulantes sincronizan sus relojes.
Varios tripulantes sincronizan sus relojes. Carmen Secanella

Es difícil que se den situaciones de acoso o que algún tripulante se sobrepase con otro. No hay un rincón que no esté expuesto al ojo ajeno. Pese a ello, como precaución, admite el capitán Garrido, se evita que embarque una mujer sola.

Lo peor no es la privación de intimidad, ni pasarse semanas sin ver la luz del sol o respirar aire libre. Tampoco que se entumezcan los músculos por falta de ejercicio: el único lugar donde estirarlos es el estrecho hueco que queda entre las literas, pero no se puede ser ruidoso porque siempre hay alguien durmiendo. “Lo peor está dentro de tu cabeza”, explica la cabo Martínez Franco.

Durante una misión (que puede durar hasta 45 días, reserva máxima de víveres), la tripulación se queda totalmente aislada: ni teléfonos, ni redes sociales, ni comunicación alguna con el exterior. Solo una vez cada 24 horas se activa el satélite para enviar y recibir los mensajes de correo electrónico almacenados en el buzón, tras someterlos a censura por razones de seguridad. La falta de noticias de la familia o la impotencia ante un problema en casa pueden convertirse en un tormento. “Velamos unos por otros y, si te preocupa algo, más vale que disimules porque todos van a preguntarte”, zanja la sargento Sánchez.
Una marinera se lava los dientes mientras otra hace cola.
Una marinera se lava los dientes mientras otra hace cola. Carmen Secanella

El último ejercicio programado es el lanzamiento de un torpedo contra un mercante. El proyectil filoguiado, con 250 kilos de explosivo, avanza sigiloso hacia su objetivo, a 7,5 kilómetros. Cinco minutos después, el operador confirma eufórico: “¡Impacto!”.

En realidad, lo único que se lanza esa noche son media docena de bolsas con restos de comida. Antes de arrojarlas al mar se agujerean, no para evitar que lleguen a la costa, sino para que no se queden flotando y revelen la presencia de un submarino debajo. Los buques de guerra están exentos de cumplir el convenio MARPOL, que previene la contaminación marina, pero fuentes de la Armada aseguran que solo se tira la basura orgánica. No se adivina dónde podrá almacenar el Mistral los desechos de plástico.

Conforme avanza la noche, los que no están de guardia se retiran a las camaretas. Las salitas donde se jugaba a las cartas se vacían y el pasillo por el que circulaban botes de cerveza y algún cigarrillo furtivo se despeja. Hoy pocos duermen en cama caliente: literas y torpedos se disputan el mismo espacio, y a menos de los segundos, más de las primeras.
El cocinero baja a la bodega.
El cocinero baja a la bodega. Carmen Secanella

A las 6.43, el Mistral inicia el ascenso a la cota periscópica (14 metros). Antes de “pinchar” la superficie, da una vuelta sobre sí mismo para evitar que el ruido de su propia hélice le tape algún sonido en la popa.

Cuando un submarino emerge, nunca está totalmente seguro de que no se llevará alguna sorpresa. El sonar le permite escuchar a los barcos que navegan por las inmediaciones. Su alcance depende del equipo, pero también de la salinidad y temperatura del agua.

Si hay un mercante fondeado, un motor auxiliar puede delatar su presencia, pero ¿y si está complemente parado? ¿Y si es un velero? Mientras emerge, el comandante pone el periscopio en vertical para atisbar el reflejo de la luz del día. La oscuridad le alerta de que algún objeto se interpone entre el submarino y el sol, pero ¿y de noche?

“El mar es muy grande”, me tranquiliza un oficial. Enorme. Pero el sumergible nuclear británico HMS Ambush colisionó en julio de 2016 con un mercante en el estrecho de Gibraltar. Afortunadamente, sin víctimas. Peor le fue al pesquero japonés al que en febrero de 2001 embistió el USS Greeneville en Hawái. Nueve pescadores se ahogaron. La peor catástrofe de un submarino español en tiempo de paz ocurrió el 27 de junio de 1946. Durante unas maniobras, el submarino C4 emergió ante la proa del destructor Lepanto, que lo arrolló y lo partió en dos. Sus 44 tripulantes siguen en el fondo del mar, a 13 millas del puerto de Sóller (Mallorca).
Un oficial realiza anotaciones en el cuaderno de bitácora.
Un oficial realiza anotaciones en el cuaderno de bitácora. Carmen Secanella

El abuelo del capitán Garrido era suboficial de máquinas del C4, pero su muerte no le disuadió de hacerse submarinista. “Al contrario, creo que me motivó más. Quise saber qué era un submarino, vivir lo que él vivió. No llegué a conocerle, pero le tengo presente cada vez que salgo a la mar y me siento muy orgulloso de seguir sus pasos”.

En la cubierta del Mistral, justo detrás de la vela, va una pasajera a la que los tripulantes miran de reojo. Es Ofelia, la boya de emisiones de radio y destellos luminosos que se lanza automáticamente para señalizar el lugar donde se ha hundido un submarino. Si todo falla, quedan Ofelia y la Virgen del Carmen. 
https://elpais.com/elpais/2019/03/12/ep ... 97743.html
Galve escribió:
Muy buen artículo. Deberían leerlo todos aquellos que, cuando se habla de unidades de élite, piensan siempre y únicamente en las fuerzas de operaciones especiales, paracaidistas etc.

Autor:  TXONI [ 21 Mar 2019 18:50 ]
Asunto:  Re: Armada

El JCI en Getxo(Bilbao) este fin de semana,jornada de puertas abiertas:

Imagen24hr service station

Autor:  lifeguard [ 10 Abr 2019 13:39 ]
Asunto:  Re: Armada

Un patrullero español libera de piratas a un buque nigeriano

https://www.abc.es/internacional/abci-patrullero-espanol-libera-piratas-buque-nigeriano-201904101015_noticia.html

vídeo https://www.youtube.com/watch?v=ghJ1eDlbbkQ

Saludos

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